El miércoles, el índice de JP Morgan, que evalúa la sobre tasa que Argentina debe abonar en comparación con los bonos del Tesoro estadounidense, cerró en 503 puntos. Sin embargo, el jueves el indicador de riesgo soberano se precipitó hasta ubicarse en 447 puntos.
Una información significativa que impactó en la cotización de los bonos surgió al cierre de la rueda anterior: la calificadora S&P Global Ratings elevó la calificación de la deuda argentina, mejorándola de CCC+ a B-. Esta actualización impulsó al alza los precios de los bonos argentinos.
Como resultado, en pocas horas el riesgo país redujo su valor un 11%, alcanzando el nivel más bajo desde 2018. El récord anterior durante esta gestión había sido de 484 puntos, registrado el 28 de enero de este año.
Desde entonces, el indicador había aumentado hasta rondar los 650 puntos en marzo, en medio de un mercado global afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, que generó presiones sobre todos los activos.
“Tal como veníamos esperando, S&P mejoró la calificación argentina a B- desde CCC+. Se suma a la reciente mejora por parte de Fitch, por lo que Argentina ahora es considerada B- por contar con esta calificación de dos de las tres agencias más importantes. Esta mejora debería contribuir a reducir el riesgo país debido a los flujos de fondos institucionales que ahora podrán invertir en bonos argentinos”, expresó un informe de Balanz.
En las últimas semanas, varios factores se han alineado para favorecer la disminución del riesgo país. El principal de ellos ha sido la acumulación de reservas que ha logrado el Banco Central, que ha estado realizando significativas compras de divisas en el mercado.
Hasta ahora, el Banco Central ha adquirido más de 10.500 millones de dólares, superando con creces la meta anual de 10.000 millones.
Esto se ha traducido en una compra sin que el tipo de cambio se dispare, manteniéndose en 1.436 pesos en el segmento mayorista, lo que implica una caída nominal del 1,3% en lo que va del año. En el mercado minorista, la cotización es de 1.455 pesos.
Otro factor favorable ha sido la aprobación de las metas establecidas por el Fondo Monetario, que desembolsó 1.000 millones de dólares que estaban pendientes y reiteró su respaldo al gobierno argentino. En una conferencia, Julie Kozack, la portavoz del Fondo, destacó la acumulación de reservas por parte del Banco Central, que ahora suma 7.000 millones de dólares en reservas netas, las que puede utilizar para intervenir en el mercado.
Kozack subrayó que el gobierno de Javier Milei está muy cerca de alcanzar la meta de reservas netas fijada para este año, que es de 8.000 millones de dólares.
El tercer factor relevante fue la mejora en la nota de la deuda por parte de Fitch, que otorgó a Argentina un B- en lugar de CCC+. Aunque continúa siendo una calificación baja en comparación con los países que poseen grado de inversión, representa un avance hacia el retorno a los mercados. Ahora S&P ha seguido el mismo camino.
Sin embargo, no basta con una mejora en la calificación. Lo fundamental es que el riesgo país se estabilice por debajo de 400 puntos básicos, lo que permitiría a Argentina conseguir tasas más razonables para refinanciar su deuda.
Por el momento, el ministro Luis Caputo ha afirmado que no tiene intenciones de regresar a los mercados globales y prefiere financiarse localmente o mediante préstamos de bancos, conocidos como “repos”.
No obstante, en el mercado se percibe que si el riesgo país continúa a la baja, Caputo podría optar por al menos evaluar esa oportunidad, lo que abriría una nueva etapa para el programa económico.







