De acuerdo a la información recogida, preparar una típica “juntada” exige hoy una inversión cercana a los $80.000, monto que abarca únicamente las carnes esenciales del asado y una picada básica.
Los precios reflejan un aumento entre un 665% y un 881% en comparación con los tres mundiales previos, considerando un grupo promedio de amigos o familiares. Estos cálculos no incluyen bebidas ni acompañamientos.
“Para hacer una parrillada, tenés que hablar de casi $30.000 para algunos cortecitos de carne. Eso no incluye ensaladas ni achuras”, comentó una especialista en el tema.
Entre los cortes principales, se considera medio kilo de cada uno: asado a $9.308, pechito de cerdo a $4.472, pollo como la opción más accesible a $2.411 y vacío a alrededor de $11.200. En total, la carne suma aproximadamente $27.385.
“En el mundial de Brasil 2014, esta misma comida salía $102. Imaginate, otra economía, otro país. En Rusia 2018 era $258, y en Qatar 2022, $2.792”, explicó.
En cuanto a la picada, otro clásico argentino, la diferencia en precios también es notable: “Casi $50.000 para redondear una picada en la que comen tres y pican seis”, señaló. Ahora, este aperitivo ha perdido gran parte de su accesibilidad.
La razón es clara: “Los embutidos son más caros, realmente son más caros”. En el mundial de Qatar 2022, el costo de la picada era $3.990, pero hoy se multiplica más de diez veces, alcanzando precios considerados excesivos por muchos.
Así, el costo conjunto del asado y la picada representa un gasto mínimo superior a los $75.000 para una reunión básica, sin incluir acompañamientos.
El mate, otro elemento imprescindible en la mesa argentina, también ha visto un incremento debido a la inflación. “Sale casi tres mil pesos el paquete de yerba y en este caso también tenemos un fuerte incremento de 665% con relación al mundial anterior”, añadió la periodista.
En 2022, el precio promedio de la yerba era de $378, según datos de informes de mercado. Hoy en día, optar por mate y merienda implica un esfuerzo económico mayor, marcado por el encarecimiento de los productos básicos que forman parte de la identidad local.








