Este fenómeno no es inédito; cada año, con la llegada de las bajas temperaturas, se reanudan los cortes en las estaciones que operan bajo contratos interrumpibles, lo que genera largas esperas en aquellas que cuentan con contratos fijos, una situación que se ha prolongado por 20 días en la capital bonaerense.
Según datos confirmados, la situación tiende a empeorar a partir del mediodía, dado que la mayoría de las empresas tienen un cupo de GNC limitado que se agota en las primeras horas del día, lo que reduce aún más la disponibilidad durante la tarde y la noche.
En la estación de servicio situada en la intersección de 21 y 24, la fila de vehículos para cargar GNC superó las seis cuadras, causando que los conductores esperaran más de dos horas para ser atendidos, soportando una temperatura de 5° con el agravante de no saber si al llegar aún habría gas disponible. Además, muchas estaciones cuentan con un horario máximo para vender, que obliga a cerrar cuando se habilita el cupo de otra empresa, lo que provoca que toda la fila deba reiniciarse.
“Es terrible; estuve dos horas, pero no hay otra opción”, comentó una vecina platense. Otra mujer mencionó que su hija con discapacidad la esperaba en el auto y que no podía permanecer dos horas en la espera.
Un hombre en camioneta relató su experiencia:








