En este marco, ciertos especialistas han comenzado a estudiar no solo el cómo, sino también el cuándo de la solicitud de un aumento. Una de las propuestas más interesantes señala que las 11 de la mañana podría ser un momento particularmente propicio.
La justificación se relaciona con los niveles de cortisol, una hormona asociada con la respuesta al estrés y el estado de alerta del organismo. A esa hora, muchas personas ya se han despertado, se encuentran concentradas y poseen la energía necesaria para abordar una conversación delicada, evitando el cansancio habitual de la tarde.
María Naqui, psicóloga y coach profesional, reflexionó sobre esta temática en una publicación de la Universitat Oberta de Catalunya, advirtiendo que, aunque los datos son intrigantes, no deben considerarse una regla estricta.
Por esta razón, más que obsesionarse con el horario exacto, es importante comprender lo que aqueja esa franja horaria. Las 11 de la mañana representa un intervalo en el que la jornada ya ha comenzado, pero no se ha acumulado el desgaste habitual del día.
Es probable que el jefe ya haya atendido asuntos urgentes, el empleado llegue con mayor claridad mental y la discusión tenga más espacio para desarrollarse sin la presión que genera el cierre de tareas. No obstante, si ese momento coincide con una reunión crucial, una crisis interna o un mal anuncio en la empresa, dejará de ser oportuno.
Además del momento específico, enero es visto como un mes favorable para solicitar mejoras salariales. Esto se debe a que en muchas compañías se llevan a cabo revisiones de presupuestos, objetivos y proyecciones para el nuevo año.
Cuando una empresa está cerrando balances y planificando recursos, es un período más propicio para presentar los logros obtenidos y las expectativas de futuro.
La profesora Marta Calderero, colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, también destacó otro aspecto fundamental. Antes de solicitar un aumento, es vital evaluar el estado emocional propio y el de la persona que tomará la decisión.
Abordar la conversación desde la ira, la ansiedad o la frustración puede resultar en un tono pasivo o agresivo. Por el contrario, una preparación tranquila favorece la asertividad, la claridad en los argumentos y la capacidad de mantener la conversación sin perder el control.
Una técnica útil para estructurar la solicitud es la técnica DESC, que consiste en describir la situación, expresar cómo nos sentimos, proponer una solución y detallar las consecuencias positivas de ese cambio.
En el contexto salarial, esto implica señalar con precisión qué responsabilidades se han asumido, qué resultados se han alcanzado, por qué la remuneración actual ya no es adecuada, qué ajuste se solicita y cómo dicho reconocimiento puede influir en la motivación, la continuidad y el compromiso con la empresa.
Finalmente, es crucial concluir la conversación de manera profesional. María Naqui aconseja mantener la calma, aceptar la respuesta inicial y dejar la puerta abierta para futuras discusiones si en ese momento no se logra el aumento.








