Este tipo de fraude se está propagando a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería y grupos privados. Los estafadores presentan propuestas de inversión vinculadas a nombres de prestigio en el ámbito político, económico y periodístico. Los mensajes son elaborados en formatos de entrevistas, anuncios o segmentos de populares programas televisivos, lo que dificulta su identificación como fraudes. Entre los afectados se encuentran jubilados, empleados, empresarios y jóvenes profesionales.
La técnica utilizada por los delincuentes no distingue entre edades o niveles de educación. Incluso personas con una sólida formación y experiencia laboral han caído en estas trampas. Los estafadores apelan a emociones como el miedo a perder ahorros o el deseo de mejorar la situación económica personal, lo que convierte esta modalidad de fraude en un importante desafío para la seguridad digital en el país.
Un especialista en ciberseguridad analizó este fenómeno y explicó los mecanismos detrás de estas estafas. Señaló que los delincuentes utilizan inteligencia artificial para simular voces y rostros de figuras públicas, presentando las ofertas como legítimas. “El problema es cuando no podamos detectar que la voz está robotizada o adulterada”, explicó el experto.
En numerosos casos, los videos falsos logran engañar incluso a personas educadas. “Un amigo mío vio un reportaje falso con Marcos Galperín y puso treinta mil dólares en esa plataforma”, recordó el especialista.
Detalló que los estafadores insertan mensajes fraudulentos en recortes de programas periodísticos y fragmentos de redes sociales. “El punto de anclaje es la persona y el sello de la marca”, afirmó.
Los delincuentes se aprovechan de la disminución en la influencia de la prensa tradicional y de la migración del consumo informativo hacia plataformas digitales. El especialista observó que las víctimas confunden estos contenidos con auténticos, dado que imitan tanto el formato como la estética de los medios reconocidos. “No es la edad, no es la educación. Todos tenían buena educación”, indicó.
El impacto de estas estafas es abarcativo y no se restringe a un grupo social particular. El experto mencionó casos que involucran a padres de compañeros de trabajo, profesionales jóvenes y adultos mayores. La diversidad de perfiles afectados muestra la efectividad de estas estrategias, que apelan a la confianza y a la necesidad.
“El problema es la desconexión de la prensa tradicional y empezar a ver cortes de video como si fueran los noticieros o la prensa tradicional”, manifestó el especialista. Identificó que la estafa actúa sobre las emociones de las personas, explicando que “la prevención entra en la cabeza, en lo racional. La estafa ocurre en el estómago”.
El miedo y la ansiedad económica, en muchos casos, llevan a las víctimas a tomar decisiones precipitadas, sin analizar la veracidad del mensaje. “La estafa comienza por miedo o deseos y anhelos, que son impulsos que provienen del estómago, no de la cabeza”, aseguró.
Las redes sociales son el principal canal de difusión de estos fraudes. Según el especialista, las plataformas digitales suelen demorar en eliminar los contenidos, incluso cuando reciben múltiples reportes. “Una publicación puede tener de cinco a diez reportes y aún así la mantienen”, explicó.
El sistema judicial enfrenta dificultades para sancionar a los responsables de estos delitos. Muchos estafadores optan por devolver el dinero a sus víctimas para evitar condenas, lo que resulta en la ausencia de registros penales. “En el sistema carcelario, nadie está detenido por el delito de estafa”, destacó.
El experto advirtió que esta situación fomenta la repetición del delito, ya que los estafadores actúan con impunidad y continúan multiplicando sus campañas fraudulentas en diferentes ámbitos y regiones. Recomendó que cualquier contenido sospechoso sea reportado en la red social correspondiente. “Si reconoces que es un video falso, reportalo”, aconsejó, subrayando que la denuncia colectiva es la herramienta más efectiva para frenar la circulación de estos mensajes, aunque la respuesta de las plataformas no siempre es inmediata.
El especialista también sugirió desconfiar de propuestas que prometen multiplicar el dinero de manera rápida. “Si te dicen que vas a triplicar en dólares en un mes, ni Warren Buffett hace eso”, advirtió. Las inversiones tradicionales suelen ofrecer rendimientos mucho más modestos, mientras que las promesas de ganancias desmesuradas son generalmente indicativas de fraudes.
López resaltó la responsabilidad de las redes sociales en la propagación de contenidos engañosos, pero insistió en la importancia de la prevención y la denuncia individual para proteger a futuras víctimas. Este fenómeno de estafas digitales acentuadas por el uso de inteligencia artificial plantea un reto urgente para la sociedad y las autoridades en Argentina.








