Aunque los salarios le ganaron a la inflación, la mejora no se tradujo en un impulso generalizado de la economía. Este escenario alimenta las dudas sobre la posibilidad de una recuperación durante el tercer trimestre y aumenta la preocupación entre los inversores por la evolución de las principales variables financieras.
La falta de reactivación también impacta en las expectativas políticas del oficialismo. La incertidumbre sobre la continuidad del rumbo económico, junto con la salida de capitales de activos argentinos, contribuyó al aumento del riesgo país, un indicador que influye en las condiciones de financiamiento y en las decisiones de inversión.
En el ámbito financiero comenzó a ganar fuerza el debate sobre la capacidad del equipo económico para modificar su estrategia sin comprometer el equilibrio fiscal. Algunos inversores consideran que el Gobierno necesita adoptar medidas que mejoren el poder adquisitivo y el clima social, mientras que otros advierten sobre los riesgos de abandonar la disciplina presupuestaria.
La discusión encuentra un punto de comparación en Francia, donde el presidente Emmanuel Macron enfrenta tensiones entre las demandas sociales de mayor gasto público y la presión de los mercados para contener el déficit y el endeudamiento. Empresarios argentinos observaron similitudes con el escenario local, aunque con diferencias en las condiciones económicas y financieras de ambos países.
En ese contexto, un referente de un fondo de inversión sostuvo que los mercados esperan que Milei reaccione para mejorar el humor social y fortalecer sus posibilidades de reelección, en lugar de concentrarse exclusivamente en el equilibrio fiscal y el ancla cambiaria para reducir la inflación.
El economista Miguel Ángel Broda también cuestionó la secuencia de las medidas económicas. Según planteó, el Gobierno debería priorizar una mayor recuperación de la actividad, incluso si eso implicara tolerar temporalmente una inflación más elevada. Además, advirtió que la apertura comercial acelerada, combinada con un tipo de cambio bajo, incrementa las dificultades para las empresas locales.
Las preocupaciones se extienden a la producción industrial. La caída de la actividad metalúrgica volvió a poner en discusión los costos que enfrentan distintos sectores, en un contexto en el que también se registraron exportaciones récord durante septiembre. Para algunos analistas, la debilidad de los indicadores económicos terminó repercutiendo en el comportamiento de los mercados.
Dentro del Gobierno también persisten diferencias sobre las herramientas para sostener el programa económico. Según trascendió, el ministro de Economía, Luis Caputo, había manifestado desacuerdos con la decisión de eliminar las Letras Fiscales de Liquidez (Lefis), aunque finalmente prevaleció la postura del Presidente. La situación volvió a exponer las tensiones entre las decisiones políticas y las recomendaciones del equipo económico.
Por su parte, la senadora Patricia Bullrich fue señalada como una de las voces oficialistas que reconoció las dificultades que atraviesan los hogares. Ante los cuestionamientos sobre el alcance de los ingresos, admitió que la situación económica presiona sobre el bolsillo de la población.
Pese a las señales de desaceleración, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, defendió el programa de estabilización durante un encuentro con representantes de compañías de seguros. El funcionario calificó el plan como exitoso y aseguró que, cuando los mercados reconozcan sus resultados, el riesgo país podría registrar una fuerte caída. También sostuvo que la estabilidad económica adquirió un valor estructural para la sociedad.
De esta manera, el Gobierno enfrenta el desafío de sostener el orden fiscal y la desaceleración inflacionaria mientras intenta reactivar el consumo, la producción y el empleo. La evolución de esas variables será determinante para evaluar si el programa económico logra consolidarse o si necesitará cambios para recuperar el dinamismo de la actividad.








