La comparación interanual también refleja las limitaciones del sistema financiero para expandir el crédito. Frente a los $84,9 billones registrados en octubre de 2025, el stock actual aumentó un 30,7% en términos nominales, pero retrocedió un 1,6% en términos reales.
Para medir la evolución de las distintas líneas de financiamiento, el relevamiento tomó como referencia una inflación mensual del 1,9% y una variación interanual del 33%.
El comportamiento general evidencia un escenario de escasa expansión real, con diferencias importantes entre los distintos segmentos. Mientras los préstamos comerciales y los hipotecarios lograron avances, las alternativas destinadas principalmente a las familias continuaron perdiendo terreno.
Uno de los retrocesos más significativos se observó en las tarjetas de crédito. En octubre, los saldos financiados descendieron un 0,4% nominal y un 2,3% en términos reales, hasta ubicarse en $25,5 billones.
La caída se produjo incluso durante un mes en el que el mercado suele impulsar el consumo mediante promociones, descuentos y planes especiales vinculados con el Día de la Madre. En la comparación con octubre del año pasado, el financiamiento con tarjetas creció un 16,6% nominal, pero registró una contracción real del 12,2%.
La debilidad también alcanzó a los préstamos personales. El saldo de esta línea llegó a $22,5 billones, con una suba nominal del 1,3% mensual y del 21,8% interanual. Sin embargo, al descontar la inflación, se registraron caídas del 0,6% frente a septiembre y del 8,3% respecto del mismo mes de 2025.
La tendencia refleja un deterioro prolongado: los préstamos personales acumularon retrocesos reales en 12 de los últimos 13 meses. Entre los factores que condicionan su evolución aparecen las dificultades de pago de una parte de los deudores y el incremento de la morosidad.
En este contexto, los bancos concentran buena parte de sus esfuerzos en regularizar las deudas atrasadas antes de ampliar las estrategias de colocación de nuevos créditos. Del lado de los consumidores, la pérdida de capacidad de compra y las condiciones de financiamiento disponibles también limitan la demanda.
En contraste, los préstamos hipotecarios mantuvieron una evolución favorable. El saldo de esta línea, que incluye los créditos ajustados por UVA, alcanzó los $9,6 billones, con un crecimiento nominal mensual del 5,3% y una mejora real del 3,3%.
En términos interanuales, el financiamiento para la vivienda aumentó un 64,3% nominal y un 23,7% real, ubicándose entre los segmentos de mayor expansión del sistema financiero.
La mayor disponibilidad de fondos a mediano plazo promovida por el Gobierno nacional aparece entre los factores que impulsan la oferta de créditos hipotecarios. También inciden los movimientos en los valores del dólar y de las propiedades, que modifican las condiciones del mercado inmobiliario.
Los préstamos prendarios, destinados principalmente a la compra de vehículos, tuvieron un comportamiento más moderado. En octubre, el saldo llegó a $6,8 billones, con una suba nominal del 1,9%, aunque prácticamente sin variaciones una vez descontada la inflación.
La comparación interanual mostró una caída real del 10,4%. La menor actividad del mercado automotor y el retroceso de las ventas de vehículos cero kilómetro durante octubre limitaron la recuperación de esta modalidad de financiamiento.
En cambio, los créditos comerciales destinados a las empresas registraron una evolución positiva. El saldo alcanzó los $38 billones, con un aumento nominal mensual del 2,9% y una mejora real del 1%. Frente a octubre de 2025, el crecimiento fue del 38,4% nominal y del 4,2% real.
Dentro de este segmento se observó una recuperación de las operaciones en pesos, mientras que el financiamiento en moneda extranjera avanzó a un ritmo más moderado. La mayor incertidumbre sobre la evolución del tipo de cambio y el incremento del riesgo país aparecen entre los elementos que podrían explicar la preferencia empresarial por endeudarse en moneda local.
El crédito en dólares también mostró señales de desaceleración. Durante octubre, el saldo total aumentó un 0,7% mensual y llegó a los 26.352 millones de dólares. Pese a la moderación reciente, la comparación interanual todavía refleja una expansión del 44,3%.
Los préstamos comerciales concentraron el 74,3% del financiamiento en moneda extranjera. Esta línea creció un 0,9% durante octubre y acumuló una suba interanual del 45,9%. No obstante, el ritmo comenzó a perder intensidad luego de nueve meses de expansión sostenida.
En las tarjetas de crédito denominadas en dólares se registró una contracción mensual del 12,5%, con un saldo de 752 millones de dólares. A pesar de ese retroceso, el volumen todavía se encuentra un 22,1% por encima de los 616 millones de dólares registrados un año atrás. La reducción respondió, en parte, a la normalización de los gastos realizados durante el período de vacaciones de invierno.
Por último, los préstamos prendarios en moneda extranjera prácticamente no registraron cambios durante octubre. El saldo se ubicó en 1.411 millones de dólares, con una variación mensual positiva del 0,1% y un crecimiento interanual del 36,3%.
Los datos muestran un mercado crediticio con comportamientos dispares: mientras el financiamiento empresarial y los préstamos hipotecarios conservan cierto dinamismo, las líneas vinculadas al consumo familiar continúan debilitadas, en un contexto de menor capacidad de pago y mayores dificultades para sostener el endeudamiento.








