Jarbas Barbosa, director de la OPS, afirmó: “El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que conocemos. Hay que tener una cobertura elevada homogénea del 95% o más [con ambas dosis del esquema inicial] y tiene que poder sostenerse en el tiempo.” Durante una conferencia de prensa en Washington, Barbosa subrayó la importancia de evaluar la situación cada 12 meses en cada país para evitar la propagación de la enfermedad. “Queremos detener la transmisión del sarampión, que es nuestra prioridad”, añadió.
El año pasado, América perdió su estatus de región libre de sarampión debido a un brote en Canadá que no pudo ser contenido. Según Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS, el virus se extendió posteriormente a Estados Unidos, México y otros países de la región.
La Semana de la Vacunación, que comenzará mañana y se extenderá hasta el 2 de mayo, verá a 21 países dentro de la OPS, incluido Argentina, comprometidos a administrar 90 millones de dosis de vacunas de calendario, así como las dosis anuales contra la influenza. Este esfuerzo busca actualizar los esquemas de vacunación de aquellos menores que aún no han completado su calendario de inmunización de acuerdo con las recomendaciones vigentes.
“Podemos tener un 93% de cobertura con la primera dosis [de la vacuna triple viral de calendario] o más del 80% con la segunda dosis, pero si empezamos a tener problemas internos y van quedando personas sin vacunar, esa acumulación en la cantidad de población susceptible año tras año será el motor de la transmisión ante un brote”, advirtió Salas.
Además, subrayó la necesidad de que los sistemas de vigilancia sanitaria sean lo suficientemente sensibles para reaccionar de manera rápida, enfatizando que “las primeras 72 horas [desde la sospecha inicial de un caso] son críticas para saber si se controlará o no el brote. El virus se propaga”, afirmó Barbosa.
A través de sus representantes, la OPS está colaborando con las autoridades sanitarias locales para fortalecer la detección temprana, intensificar la vacunación y mejorar la identificación de niños que no hayan recibido las dosis correspondientes al calendario, así como para aumentar la comunicación oportuna con la población. El sarampión se transmite por vía respiratoria (a través de tos, estornudos y gotitas en el aire), y el virus puede persistir en el aire o sobre superficies.








