La Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal, conformada por los jueces Gustavo Hornos, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña, ha ratificado el decomiso de ciento once inmuebles como resultado de las condenas firmes en esta causa. Esta decisión fue respaldada, aunque con disidencia parcial de Borinsky, quien opinó que no se debían incluir los bienes de Máximo y Florencia Kirchner. Así, se reafirma un principio fundamental: “los bienes de origen ilícito pueden ser decomisados aun cuando hayan sido transferidos a terceros o heredados”.
Este criterio es parte de la ejecución de la sentencia definitiva en el caso Vialidad, donde se demostró una manipulación fraudulenta en detrimento de la administración pública. Según el fallo del tribunal, la investigación reveló un esquema complicado y prolongado en el tiempo, asociado al direccionamiento de la obra pública vial en Santa Cruz, que generó beneficios económicos para Lázaro Báez y para la familia Kirchner mediante negocios conjuntos.
Cuando se ejecute el fallo dictado por la Sala IV de la Cámara de Casación, los bienes decomisados pasarán a ser administrados por la Corte Suprema de Justicia. El 18 de noviembre del año pasado, el Tribunal Oral Federal 2 (TOF 2), compuesto por los jueces Jorge Gorini, Rodrigo Giménez Uriburu y Andrés Basso, aprobó el decreto para llevar a cabo el decomiso, decisión que fue apelada por los abogados de la ex presidenta.
Los magistrados de la Casación coincidieron en que los fundamentos utilizados por el TOF 2 para identificar los bienes a decomisar eran “suficientemente fundados”. A pesar de que las defensas solicitaron una minuciosa reconstrucción contable de cada flujo de dinero ilícito desde su origen, los camaristas argumentaron que dicha exigencia “no tiene sustento legal y desconoce el funcionamiento de la criminalidad económica organizada, donde las ganancias ilegales suelen mezclarse, transformarse y reinvertirse durante extensos períodos”. El tribunal añadió que, en delitos que se extienden por más de una década, “exigir un rastreo perfecto del dinero es prácticamente imposible”.







