Si bien la mayoría de las frutas cumplen con los límites legales establecidos, algunas variedades con frecuencia presentan residuos significativos y son consumidas abundantemente en Argentina.
Según el estudio de la EFSA, las frutas que muestran mayores niveles de residuos de pesticidas son:
– Uvas – Frutillas – Naranjas
Particularmente, más del 60% de las uvas analizadas contenían residuos de pesticidas. En el caso de las frutillas, algunos controles realizados en España revelaron más del 70% de muestras contaminadas.
Los cítricos también se destacan en las listas de contaminación, principalmente por el uso frecuente de fungicidas y tratamientos postcosecha destinados a extender su vida útil.
Las uvas, frutillas y naranjas son las frutas que más residuos presentan.
Además de estas, otras frutas que exhiben altos niveles de residuos son:
– Manzanas – Cerezas – Duraznos – Peras – Arándanos
Expertos explican que algunas frutas tienden a retener más residuos por diversas razones:
– Poseen piel delgada o porosa – Crecen en contacto directo con el suelo – Requieren mayores tratamientos contra plagas y enfermedades – Necesitan conservación prolongada para su exportación
Por ejemplo, las frutillas tienen una superficie delicada y altamente absorbente, mientras que las uvas suelen recibir múltiples aplicaciones para protegerse de plagas durante su cultivo.
Para mitigar los residuos de pesticidas en frutas y verduras, aunque no se pueden eliminar completamente, se pueden seguir algunas prácticas:
– Lavar adecuadamente con agua corriente, frotando las frutas durante varios segundos para eliminar parte de los químicos en la superficie. – Utilizar bicarbonato de sodio; estudios sugieren que remojar las frutas en agua con bicarbonato puede ayudar a reducir la cantidad de pesticidas en la cáscara. – Pelar las frutas, cuando sea posible, ya que muchos residuos se concentran en la piel de manzanas, peras y cítricos. – Optar por productos de temporada, que suelen requerir menos tratamientos de conservación y almacenamiento.
A pesar de las advertencias, la clave está en ser conscientes de los hábitos de consumo y en aplicar prácticas que minimicen la exposición a estos residuos.








