“Chevron reconoce los esfuerzos del Gobierno argentino por los importantes avances logrados para el desarrollo de los recursos energéticos de la Argentina. Marcos como el RIGI, que contribuyen a la previsibilidad regulatoria e incentivan las decisiones de inversión a largo plazo, son pasos clave para la industria energética”, indicó la compañía en un comunicado breve.
Este anuncio marca un hito en la relación de Chevron con Argentina, que comenzó en 1999 con la adquisición de la empresa San Jorge por 1.000 millones de dólares en ese entonces. En aquel momento, San Jorge era el segundo exportador de crudo del país, con una producción de 78.000 barriles diarios de petróleo y 40 millones de metros cúbicos de gas.
El gran avance de la empresa en Argentina se produjo en 2013, cuando firmó un acuerdo con YPF para comenzar la exploración y producción en Loma Campana, en Vaca Muerta, cuando había incertidumbres respecto a la productividad actual. Este yacimiento es el campo no convencional más grande del país, con una producción de 100.000 barriles diarios, y Chevron tiene una participación del 50%.
Además de su posición en Loma Campana, Chevron opera directamente en El Trapial, donde ahora busca aplicar el RIGI, con una producción de 7.000 barriles diarios, y lleva a cabo exploraciones en Narambuena y Loma del Molle. En total, Chevron se posiciona como la principal empresa internacional inversora en Argentina.
La solicitud de RIGI no llegó como una sorpresa. En marzo, durante la apertura de CERAWeek, la conferencia de energía más importante a nivel mundial en Houston, Mike Wirth, CEO de Chevron, elogió a Argentina. “En el caso de la Argentina, el verdadero desafío ha radicado más bien en el entorno externo, concretamente en el clima de inversión: las rigideces de la legislación laboral, las restricciones a la importación de equipos y las limitaciones a la exportación de la producción. Bajo la administración del presidente Milei, estos aspectos se han abordado de manera sistemática y ya estamos observando un progreso tangible”, afirmó Wirth.
Además, fue claro respecto al futuro: “Estamos sumamente satisfechos con las condiciones geológicas y preveo que, si persisten estas mejoras, la producción experimentará un crecimiento sostenido”. El ejecutivo también describió Vaca Muerta como un “increíble subsuelo”.
En Nueva York, Mark Nelson, vicepresidente de Chevron Corporation, compartió una perspectiva similar durante la Argentina Week. “La Argentina es y será un actor clave en el esfuerzo de satisfacer la creciente demanda mundial de energía”, comentó en un discurso en la sede de JP Morgan, destacando la agenda de reformas del gobierno actual.
“El enfoque en la disciplina fiscal, la desregulación y las políticas orientadas al mercado envían un mensaje importante a todos los inversores”, agregó, y continuó con su análisis sobre el contexto actual: “Si se busca previsibilidad y reglas de juego a largo plazo, la Argentina se encuentra en un punto de inflexión”.
Nelson también estableció ciertas condiciones: “Las inversiones energéticas a largo plazo dependen no solo de la calidad de los recursos, sino también de la estabilidad regulatoria, la competitividad de costos y la capacidad de mover capital libremente. Mantener las reformas a lo largo del tiempo será esencial para convertir el impulso actual en flujos de inversión duraderos”, subrayó. En este sentido, mencionó el RIGI como una iniciativa con “potencial de fortalecer aún más la confianza de los inversores, siempre que se aplique de forma consistente y duradera para apoyar proyectos a gran escala y a largo plazo”.
Con esta solicitud formal ante el RIGI, Chevron está llevando a la acción lo que sus altos ejecutivos han estado anunciando en los foros internacionales más relevantes del sector.








