Este aumento suscita una pregunta inevitable. Dado que los corrales son la etapa final antes de la faena, ¿podríamos ver en las próximas semanas o meses un incremento en la oferta de hacienda terminada que modere los precios de la carne, tras un inicio de año marcado por un aumento significativo debido a la escasez de animales?
Fernando Storni, presidente de la Cámara Argentina de Feedlot (CAF), sugiere que la situación no es tan sencilla. “La faena que faltaba, en algún lado está y en algún momento tiene que salir, pero ya no es tan simple el análisis porque la dinámica cambió. Hay animales en distintas instancias de peso y con demandas de mercados diferentes”, comentó.
El dirigente subraya que el mercado actual exhibe características muy diferentes a las de hace diez años. “Hoy la demanda es mucho más estable y menos estacional que hace diez años. Por eso también es difícil saber qué puede pasar con los precios”, añadió.
El incremento en la ocupación no se distribuyó equitativamente entre todas las categorías de hacienda. Según datos de la publicación especializada Informe Ganadero, gran parte del aumento se centró en los novillitos, aunque también se observó un crecimiento en las existencias de vaquillonas, novillos y vacas. Por otro lado, las categorías de terneros y terneras sufrieron una caída notable.
Esta composición es clave para entender por qué la alta cantidad de animales encerrados no necesariamente conlleva a una salida masiva e inmediata hacia el mercado. Actualmente, se está observando una mayor permanencia de la hacienda en los sistemas de engorde, impulsada tanto por factores económicos como por las demandas de los distintos destinos comerciales.
Storni atribuye el aumento del stock en los feedlots a una variedad de factores concurrentes. “La tracción de los mercados externos buscando animales más pesados lleva a que se esté reteniendo hacienda en los corrales, pero sobre todo son las relaciones de precios las que llevan a todos a buscar animales más pesados”, destacó.
Las cifras reflejan esta estrategia. Según datos de la CAF, en abril, aproximadamente la mitad de la hacienda encerrada por los establecimientos asociados tenía como destino previsto la exportación, pero finalmente cerca del 60% se destinaron al mercado interno.
Los animales destinados a la exportación suelen permanecer más tiempo en los corrales para alcanzar el peso requerido por los compradores internacionales, y esta estrategia también se ha ido aplicando a la hacienda destinada al consumo local.
La combinación de precios relativamente altos para el ternero de reposición y costos de alimentación competitivos, particularmente en relación al precio del maíz, está incentivando a los productores a extender los ciclos de engorde para aumentar el peso por animal. Como resultado, muchos encierres orientados al mercado interno alcanzan actualmente entre 130 y 140 días de permanencia, en comparación con los 90 días habituales de años anteriores.
Adicionalmente, la expansión estructural de los propios establecimientos de engorde ha contribuido a este fenómeno. Según Storni, varios feedlots de mayor envergadura han realizado importantes inversiones en los últimos años, aumentando de forma significativa su capacidad instalada, incluso duplicándola en algunos casos.
Esto significa que una mayor proporción de la hacienda nacional culmina su ciclo productivo en los corrales, desplazando sistemas de terminación tradicionales a campo. En otras palabras, parte del crecimiento observado se debe a una transformación en la estructura productiva más que a una simple acumulación transitoria de animales listos para faena.
La existencia récord de 2,2 millones de cabezas en los feedlots representa, sin duda, un considerable volumen de oferta potencial. Eventualmente, estos animales deberán ingresar al circuito comercial y convertirse en carne. Sin embargo, queda por ver cómo influirán en los precios.
Esto se debe a que los animales se encuentran en diversas etapas de terminación, respondiendo a estrategias comerciales distintas y con posibles destinos variados entre exportación y mercado interno. Además, el aumento en la demanda externa de animales más pesados y la mayor estabilidad del consumo local han alterado los tiempos habituales de salida de la hacienda.
Por lo tanto, aunque el récord de ocupación sugiere una oferta futura más abundante que la observada a comienzos de año, los expertos advierten que aún es prematuro prever una disminución significativa en los precios de la carne.








