La fundación comunicó la noticia del deceso a través de sus redes sociales: “Nuestro equipo acompañó al ejemplar durante todo el operativo, monitoreando permanentemente su estado y realizando las maniobras posibles para brindarle la mejor oportunidad. Lamentablemente, y a pesar de los esfuerzos realizados, el animal no logró sobrevivir”.
El cetáceo fue avistado el pasado viernes tras haber encallado un día antes, con la confirmación de que estaba aún con vida en ese momento, aunque su situación era crítica.
El ejemplar (Balaenoptera borealis), que medía aproximadamente 7 metros, se encontraba varado en un banco de arena del Río de la Plata. Esta especie, común en el Mar Argentino, suele migrar hacia el norte en esta época del año, siendo habitual su avistamiento en las aguas cercanas de Argentina, Uruguay y Brasil, sobre todo en la desembocadura del río, según señalaron desde Temaikèn.
Los expertos sostienen que la desorientación del animal pudo haber sido provocada por factores ambientales o problemas de salud, lo que lo llevó a nadar río arriba hasta quedar encallado.
El objetivo del operativo de rescate era aprovechar la marea creciente para intentar guiar al animal desde el Río de la Plata hacia aguas más profundas. Dos embarcaciones de la PNA, BP-5217 y SR-6815, participaron del operativo, junto a cinco especialistas de la Fundación Temaikèn, bajo la coordinación de José Luis Torres. Durante la operación, el equipo se ocupó de mantener la piel de la ballena húmeda, una medida que reduce el estrés y mejora las posibilidades de recuperación del animal, mientras evaluaban la forma de liberarlo. La Fundación Cethus también brindó su apoyo en esta tarea.
Las condiciones geográficas de la zona conocida como Bajos del Temor, en el Pasaje del Sueco, complicaron las labores de rescate, debido a las variaciones de marea y la presencia de bancos de arena.
Según datos proporcionados por la Prefectura, la marea alcanzó los 0,70 metros a las 18 horas, con una bajante estimada de 0,30 metros para las 23:30. El plan consistía en utilizar el aumento del nivel del agua para liberar al cetáceo y guiarlo hacia sectores más profundos donde pudiera volver al océano.
Sin embargo, la condición del animal era ya crítica. Al quedar varada, la ballena soportó su peso sobre el vientre, lo que afectó el funcionamiento de sus órganos internos. Desde Temaikèn señalaron que el esfuerzo se orientó a brindarle la mejor oportunidad de sobrevivir y regresar a su hábitat natural.








