Desde las escalinatas de la basílica de Liniers, el religioso afirmó que muchos argentinos atraviesan dificultades marcadas por “las heridas del odio, de la descalificación constante y la discriminación”. Además, pidió a San Cayetano “más y mejor trabajo” y llamó a mantener la esperanza frente a las adversidades.
Ante miles de fieles, García Cuerva señaló que los problemas económicos y sociales requieren respuestas de quienes tienen responsabilidades de conducción y cuestionó que parte de la dirigencia concentre sus esfuerzos en enfrentamientos y discusiones que, según expresó, no solucionan las dificultades cotidianas de la sociedad.
Durante su homilía, el arzobispo manifestó su preocupación por las personas que deben recurrir a dos o más empleos para sostener sus ingresos y por el aumento del endeudamiento familiar.
“San Cayetano, aquí tienes a tu pueblo, que no quiere resignarse a que el trabajo sea una mercancía y que haya que tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, o caer en la trampa de los créditos que endeudan y asfixian a muchísimas familias”, expresó.
García Cuerva también pidió no ignorar el sufrimiento de quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad y destacó la importancia de la empatía y la solidaridad como respuestas frente a las dificultades sociales.
Al finalizar su mensaje, convocó a trabajar por una sociedad “donde nadie sea descartable ni desechable” y sostuvo que la actividad económica debe estar vinculada al bienestar común y al respeto por la dignidad de las personas.







