De acuerdo con el Monitoreo de Opinión Pública de la consultora Management & Fit, más del 50% de los hogares argentinos experimenta problemas para llegar a fin de mes. De ese conjunto, un alarmante 71,9% recurre a préstamos, ya sea a través del sistema financiero formal o de fuentes informales.
La deuda de tarjeta de crédito se posiciona como la principal forma de endeudamiento familiar, seguida por créditos personales ofrecidos por bancos, adelantos de billeteras virtuales y préstamos informales de amigos y familiares.
Cuando se llega al límite de la tarjeta, la situación se vuelve crítica. Sin crédito disponible y con pocas opciones, se deben aceptar préstamos de billeteras virtuales, créditos con intereses altos o recurrir a familiares. En este punto, la deuda ya no permite realizar compras a plazos; se convierte en un alivio momentáneo que busca reemplazar ingresos y cubrir necesidades básicas, como alimentos y servicios.
Desde ese momento, la situación puede intensificarse rápidamente. Con los intereses acumulándose sobre saldos impagos, la deuda se transforma en un pozo sin fondo. Cada ingreso se destina a cubrir deudas del pasado, dejando sin margen para nuevas planificaciones o esperanzas de futuro; el único objetivo es sobrevivir hasta el próximo vencimiento.
Este fenómeno afecta especialmente a los jóvenes: un 40% de las personas de entre 18 y 30 años que tomaron un préstamo no pueden saldarlo, en parte debido a la escasez de trabajos formales y al fácil acceso al crédito que ofrecen las billeteras virtuales. Esta situación puede derivar en intimidaciones frecuentes, recargos y la inclusión en registros de morosidad.
Ante una morosidad que alcanza niveles récord, los bancos evitan condonaciones para no desalentar el cumplimiento de pagos y se enfocan en ofrecer opciones de refinanciación con plazos más extensos. No obstante, los analistas señalan que estas acciones son meros paliativos. Sin una verdadera recuperación salarial y un aumento en el poder adquisitivo, millones de familias continúan enfrentando cada nuevo mes con deudas y un saldo negativo.








