La herramienta fue desarrollada por una startup argentina creada en 2022, que diseñó una infraestructura de datos capaz de anticipar distintos resultados posibles para un cultivo. El sistema puede utilizarse para evaluar tierras, analizar riesgos crediticios y desarrollar coberturas paramétricas vinculadas al rendimiento.
El vínculo con la agencia estadounidense se profundizó a partir de una invitación para participar de una serie de encuentros virtuales que se realizarán los días 22 y 23 de este mes. Allí, científicos de la NASA expondrán sus avances y especialistas de distintos países mostrarán aplicaciones concretas de los datos generados por la agencia.
No es el primer contacto entre ambas partes. En 2024, la startup argentina había sido seleccionada para participar de una actividad vinculada con NASA Power, una iniciativa dedicada a generar y distribuir información meteorológica obtenida mediante satélites. En aquella oportunidad, presentó el modo en que combinaba esos registros con información sobre suelos y prácticas agrícolas para estimar rendimientos.
La tecnología desarrollada permite generar una distribución con los distintos rendimientos que podría alcanzar un lote y determinar la probabilidad de que la producción se ubique por debajo de un umbral previamente establecido. El resultado se expresa en kilos por hectárea, en lugar de utilizar directamente variables climáticas como milímetros de lluvia, temperatura o radiación solar.
Ese mecanismo comenzó a utilizarse para desarrollar coberturas destinadas a proteger a productores frente a una eventual caída en los rendimientos. En este tipo de seguros, el pago no depende de una inspección física del campo para comprobar los daños: se activa cuando el índice acordado alcanza el valor establecido en la cobertura.
Para elaborar el cálculo, el sistema combina información climática, datos digitalizados sobre los suelos y las prácticas de manejo utilizadas por cada productor. De esta manera, la variabilidad climática registrada durante las últimas cuatro décadas se transforma en estimaciones de rendimiento para cada ubicación.
La herramienta ya fue utilizada para brindar protección a productores durante la campaña anterior y sus desarrolladores buscan ampliar su aplicación luego de los cambios regulatorios para este tipo de productos.
En julio, la Superintendencia de Seguros de la Nación incorporó los seguros paramétricos al Reglamento General de la Actividad Aseguradora mediante una resolución. La normativa establece que la indemnización se activa cuando un índice definido previamente alcanza determinado valor, sin que sea necesario que el asegurado acredite los daños.
El nuevo marco también establece la necesidad de contar con un estudio técnico que demuestre la relación entre el índice utilizado y el riesgo que se pretende cubrir. Para determinadas pólizas destinadas al Estado o aquellas que superen un millón de Unidades de Valor Adquisitivo, se permite la comercialización sin autorización previa, con la obligación de informar al organismo dentro de los 30 días posteriores a su emisión.
El desarrollo comenzó a partir de una necesidad detectada en bancos, aseguradoras y otras compañías: contar con información productiva para tomar decisiones, aun cuando esos datos no estuvieran disponibles de manera suficiente. Frente a ese problema, sus creadores desarrollaron una infraestructura de rendimientos simulados que puede integrarse con los sistemas de otras empresas.
En septiembre, la tecnología será presentada nuevamente ante especialistas internacionales, con el objetivo de mostrar su evolución desde la predicción de cosechas hasta su utilización en operaciones concretas. La combinación de información climática obtenida mediante satélites con modelos de rendimiento permite generar un índice expresado en kilos por hectárea que puede ser utilizado dentro de estructuras de seguros paramétricos.








