La empresa informó que, después de implementar distintas medidas destinadas a sostener la operación, mejorar la competitividad y preservar los puestos de trabajo, no fue posible alcanzar las condiciones necesarias para garantizar la continuidad del establecimiento. Tras finalizar el último acuerdo vigente y agotarse las alternativas evaluadas para mantener la actividad, se resolvió avanzar con el cierre definitivo.
El proceso incluirá la parada de las instalaciones de acuerdo con las normas ambientales correspondientes. La compañía también indicó que los salarios serán abonados hasta la fecha prevista para el cierre y que las indemnizaciones se calcularán de acuerdo con la Ley de Contrato de Trabajo y la normativa vigente.
La situación generó una reacción entre los aproximadamente 30 trabajadores que todavía integraban la plantilla. Los empleados instalaron una carpa frente a la fábrica y organizaron una permanencia por turnos a la espera de respuestas de la empresa.
En paralelo, el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera de Capital Federal y Gran Buenos Aires (SOEIA), encabezado por Ezequiel Roldán, realizó una presentación ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y pidió una reunión urgente con representantes de la compañía.
El gremio señaló que hasta el momento la comunicación formal sobre el cierre fue el aviso colocado en el acceso de la planta y sostuvo que los trabajadores todavía no recibieron cartas documento ni telegramas de despido.
El cierre constituye un nuevo capítulo en una serie de dificultades que atravesó la fábrica durante los últimos años. En abril de 2020, durante la pandemia, la planta había suspendido sus actividades a raíz de un conflicto por reclamos salariales. La actividad se retomó dos días después, luego de un acuerdo con la administración provincial.
Hacia fines de 2024, la empresa implementó un esquema de retiros voluntarios que redujo considerablemente la cantidad de trabajadores en áreas consideradas clave. Tras las negociaciones con el sindicato, la planta volvió a funcionar en febrero de 2025, aunque con una actividad limitada al envasado.
En esa etapa, la fábrica empleaba a unos 35 trabajadores, frente a los 150 operarios que había tenido anteriormente. Ahora, con el cierre anunciado para septiembre, finalizará definitivamente la producción en el establecimiento de Llavallol.
La historia de la fábrica se remonta a 1939, cuando comenzó a funcionar por iniciativa del inmigrante danés Christian Boll. En 1963, la marca se convirtió en una de las primeras del país en producir margarina de origen vegetal.
Dánica formó parte del grupo brasileño BRF entre 2011 y 2018. A fines de ese último año pasó a manos del Grupo Beltrán, con sede en Córdoba. Aunque la planta bonaerense dejará de operar, el grupo mantendrá en funcionamiento su fábrica de aderezos ubicada en esa provincia.







