El último registro oficial corresponde a junio, cuando la actividad avanzó 0,8% mensual en términos desestacionalizados y 2,7% frente al mismo mes del año anterior. Sin embargo, el comportamiento de la economía durante la primera mitad de 2026 fue irregular: hubo tres meses de crecimiento y tres de retroceso. En la comparación trimestral, el primer período del año mostró una mejora desestacionalizada de 0,7%, mientras que en el segundo trimestre se produjo una caída de 0,6%.
La sucesión de subas y bajas llevó a los economistas a describir el comportamiento como un “efecto serrucho”, en referencia a una actividad que alterna meses de crecimiento con otros de contracción y que todavía no consigue consolidar una recuperación sostenida.
Para julio, las proyecciones privadas anticipan una caída que se ubica entre 0,5% y 0,9% mensual. Los distintos cálculos coinciden en señalar que la industria y el comercio estuvieron entre las actividades que más contribuyeron al retroceso.
Uno de los relevamientos estimó una baja de 0,9% y señaló que ocho de los once sectores analizados mantuvieron variaciones interanuales positivas. Intermediación financiera, minas y canteras y construcción fueron las actividades con mayores incrementos, mientras que comercio y sector agropecuario registraron descensos. En este último caso, la menor actividad ganadera tuvo un peso relevante, en un período en el que la agricultura tiene una incidencia menor.
Otra estimación ubicó la contracción mensual en 0,8% y también identificó a la industria y al comercio como los principales factores detrás de la baja.
Un tercer cálculo proyectó una disminución de 0,8%, con retrocesos generalizados tanto en bienes como en servicios. La producción de bienes habría caído 1,3% mensual y los servicios 1%, mientras que los impuestos registraron un avance de 0,8%. Las actividades de pesca y minas y canteras fueron las excepciones, mientras que comercio, agricultura, industria y construcción volvieron a mostrar bajas.
Desde el lado de la demanda, todos los componentes analizados presentaron descensos. La inversión habría disminuido 6% mensual, seguida por las importaciones, con una baja de 1,7%; el consumo, que retrocedió 1,2%, y las exportaciones, que cayeron 1%.
Otra de las estimaciones privadas calculó una contracción de 0,5% durante julio y señaló que la dinámica de subas y bajas se mantiene desde comienzos de 2025. De acuerdo con ese análisis, la actividad cayó en 10 de los 17 meses transcurridos desde febrero del año pasado.
La actividad no primaria, que comprende los sectores por fuera del agro, la energía, la minería y la pesca, habría registrado una baja mensual desestacionalizada de 0,5% y acumularía cuatro meses consecutivos de retroceso. Los sectores primarios, en tanto, habrían disminuido 0,8%, principalmente por la contracción de la actividad pesquera.
El desempeño de julio será relevante para evaluar la evolución del tercer trimestre luego de la caída registrada entre abril y junio. El Gobierno mantiene una previsión de crecimiento del 3% para 2026, contemplada en el Presupuesto 2027.
Las expectativas del mercado son más moderadas. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta una expansión del PBI de 2,1% para el conjunto de 2026, por debajo del 3,5% que las consultoras privadas estimaban a comienzos del año.







