Torralba destacó la compleja discusión acerca de si las condiciones del mundo actual son las más adecuadas para traer un hijo. “Hay un gran debate sobre si en un mundo como el nuestro, tan incierto, tan vulnerable y tan amenazado por todo tipo de fuerzas, es el mejor escenario para traer un niño tan cándido e inocente al mundo”, reflexionó el filósofo.
A pesar de esta preocupación, también subrayó que tener un hijo puede ser una experiencia sumamente positiva, considerando la paternidad como una bendición y una oportunidad para que otra persona disfrute de la vida. Sin embargo, resaltó que la crianza no está exenta de desafíos. “Un hijo puede ser un motivo infinito de felicidad, pero también un motivo infinito de sufrimiento. Algunos se arrepienten, pero no lo dicen”, afirmó.
Torralba añadió que el ejercicio de la maternidad y la paternidad puede ser en ocasiones una fuente de infelicidad, ya que exige un gran compromiso y puede ser visto como una inversión a fondo perdido. A pesar de esto, el filósofo también mencionó la satisfacción que acompaña el proceso de observar el crecimiento de un hijo y cómo este desarrolla su propio proyecto de vida. “A veces, es una fuente de felicidad infinita porque te das cuenta de que gracias a tu esfuerzo, donación y entrega, va realizando su proyecto de vida”, explicó.
Para él, aunque la crianza requiere una dedicación significativa por parte de los padres, también puede ofrecer momentos de gran alegría cuando los hijos avanzan en sus propios caminos.
Uno de los puntos cruciales abordados por Torralba fue la importancia de diferenciar el rol de padre del de amigo. En este sentido, defendió que los adultos deben estar dispuestos a acompañar, orientar y establecer límites durante el crecimiento de sus hijos. “Es un error, un padre tiene que corregir, premiar, poner límites y ser ejemplo”, advirtió.
Finalmente, para Torralba, la relación entre padres e hijos no debería centrarse únicamente en buscar la aprobación o evitar conflictos. Acompañar a los hijos implica también establecer límites y transmitir valores a través del ejemplo, especialmente en las distintas etapas de la crianza.








