El plan de blanqueo laboral de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) ha sido recibido con escepticismo por parte de las pymes, que lo consideran inoportuno debido a la caída de ventas, la recesión económica y los altos costos operativos.
Los referentes empresariales, como la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) y la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), dudan de su éxito. Argumentan que las pymes enfrentan graves problemas de liquidez, dificultades para cumplir con planes de pago anteriores y una baja sostenida de ingresos. Vicente Lourenzo (CAME) señaló que un blanqueo anterior fracasó porque el 30% no condonado de las cargas sociales sigue siendo muy alto, sumado a la obligación de pagar moratorias e Ingresos Brutos. Marcelo Fernández (CGERA) minimizó la novedad y destacó que las pymes están al borde del colapso, solicitando a ARCA un plan de pagos más flexible para evitar embargos y posibles causas penales por retenciones impagas. La incapacidad de pagar salarios y cumplir con obligaciones ya existentes hace inviable la adhesión al blanqueo.
Esta situación se alinea con datos de la Unión Industrial Argentina (UIA) de principios de año, que reportaban:
- Caída del empleo en el 22,2% de las empresas.
- El 45,6% de las empresas enfrentaba problemas para cubrir al menos una obligación esencial (salarios, proveedores, impuestos, etc.), con mayores dificultades en el pago de impuestos (33,2%) y a proveedores (31,9%).







