Este trabajo forma parte de una serie de diez estudios realizados por investigadores internacionales que analizan el caso de Rudnev, abarcando un lapso de 25 años de cobertura mediática sobre su figura, desde su primera aparición pública en su país de origen hasta la actualidad.
De acuerdo con el estudio, durante este cuarto de siglo, el contenido relacionado con Rudnev llegó a cada nuevo país con su nombre ya desacreditado, antes de que se iniciara cualquier causa judicial en su contra.
El estudio asegura que, tras la detención de Rudnev en Argentina en abril de 2025, se repitieron tres acusaciones centrales, basadas en los comunicados de la Fiscalía de Bariloche: la afirmación de que una mujer rusa embarazada había sido “traficada” por Rudnev con el fin de explotación sexual; que los rusos detenidos junto a él poseían drogas; y que Rudnev era buscado en Montenegro mediante un pedido de captura internacional.
Sin embargo, el trabajo subraya que, según la documentación judicial de la causa, no existe ningún pedido de captura internacional emitido por Montenegro. Aún más, cuando Rudnev fue detenido en Argentina en 2025, la fiscalía de Bariloche solicitó información a Montenegro sobre su paso por ese país. La documentación que proporciona la Dirección de Policía de Montenegro, incluida en la causa, señala textualmente: “Se emitió una orden de comparecencia local contra Konstantin RUDNEV por la unidad local de la policía de Bar -Unidad de Lucha contra Delitos Económicos- con el fin de obtener una declaración como ciudadano en relación con el delito de comercio ilícito, según el Artículo 284 del Código Penal de Montenegro, y por orden de la Fiscalía Estatal Básica en Bar. No se ha iniciado la emisión de un pedido de captura internacional contra esta persona, ya que actualmente no existen fundamentos legales para ello”.
El estudio también indica que, a pesar de que la imputación de la Fiscalía continúa incluyendo referencias al narcotráfico, las pruebas realizadas por la Gendarmería Nacional sobre pastillas de medicamentos secuestradas dieron negativo.
Respecto a la acusación de trata de personas relacionada con la mujer embarazada, el estudio destaca que este aspecto es el de mayor contraste. La supuesta víctima, identificada en el expediente como Elena Makarova, regresó a Moscú varios meses después de dar a luz en Argentina. Según detalla el estudio, Makarova declaró en Cámara Gesell que “no es víctima de nada ni de nadie”. Además, su madre, Irina Makarova, envió una carta en la que sostiene que su hija no es víctima y que, en cambio, fue maltratada en los refugios a los que fue llevada en Argentina. Posteriormente, la propia Makarova presentó una denuncia contra los fiscales de Bariloche por el trato que recibió de su parte.
El análisis pone de relieve lo que considera una cadena de reproducción acrítica de información sobre Konstantin Rudnev, que habría comenzado en Rusia y culminado con su detención en Argentina. El estudio señala que una parte significativa de los medios occidentales, luego de abril de 2025, tomó como antecedentes informes provenientes de fuentes oficiales rusas y, en efecto, replicó las afirmaciones de la Fiscalía argentina sin poseer durante meses la versión de los acusados.
Según el trabajo de Respinti, esta construcción informativa puede rastrearse principalmente hasta tres núcleos: las primeras publicaciones oficiales rusas que caracterizaron a Rudnev y a “Ashram Shambhala” como peligrosos; un movimiento “anti sectas” francés vinculado a Hugues Gascan y Alban Bourdy; y, finalmente, las acusaciones que se difundieron a partir de la investigación penal argentina. La tesis del estudio indica que estos tres niveles no necesariamente constituyeron fuentes independientes, sino que en diferentes momentos reusaron información que provenía de antecedentes comunes.
Con este enfoque, la reiteración internacional de estas afirmaciones terminó legitimando la hipótesis de investigación de la Fiscalía de Bariloche. En este contexto, Tamara Rudneva, la esposa del imputado, anticipó que, con este estudio científico del centro italiano CESNUR, continuará exponiendo la falta de pruebas judiciales en su contra. “Después de un año y medio de detención de mi marido se comprobó que era falso el pedido de captura internacional de Konstantin Rudnev, el peritaje de Gendarmería Nacional sobre drogas dio totalmente negativo, la presunta víctima declaró en Cámara Gesell que no es víctima de nada ni de nadie y no aceptaron tomarle nuevas declaraciones. No tienen pruebas porque los hechos que investigan no existieron y sabemos que todo esto se va a aclarar”, enfatizó.







