En la actualidad, la inversión representa un 15,1% del PBI, mientras que se estima que para alcanzar un crecimiento sostenido se requiere un nivel equivalente al 25% del PBI.
Consciente de este clima empresarial, Quirno hizo un llamado a la acción: “Durante años, ustedes pidieron previsibilidad para invertir a largo plazo. El gobierno asumió esa responsabilidad, ordenó las cuentas públicas y redujo las barreras para producir y competir. Ahora cuentan con las condiciones necesarias. Los próximos 20 años comienzan con los compromisos que ustedes asuman y las inversiones que emprendan”.
El canciller destacó que los acuerdos comerciales ya establecidos han incrementado del 10% al 30% del PBI el acceso a mercados, con una meta a mediano plazo de alcanzar el 50% y el 80% en cuatro años. “La aplicación provisional del acuerdo con la Unión Europea, la relación con Singapur y la aspiración de unirse al CPTPP (Acuerdo Transpacífico), que brinda acceso a aproximadamente 600 millones de consumidores, se complementan con diálogos con India y Japón así como negociaciones con Emiratos Árabes Unidos”, agregó.
Quirno también presentó datos que muestran que, tras un escaso crecimiento del 9% en el volumen exportado entre 2011 y 2024, “las exportaciones alcanzaron cifras récord en los primeros ocho meses del año, y las pymes lograron sus mejores resultados en 13 años. Mantener esta expansión requiere inversión. El RIGI busca atraer capital y revalorizar activos estratégicos, con 25 proyectos aprobados que superan los US$55.000 millones y una cartera potencial superior a US$200.000 millones; la Cancillería está evaluando ocho iniciativas. Vincular estas iniciativas con la demanda externa y desarrollar encadenamientos locales permitiría agregar valor, ampliar proveedores y generar empleos calificados. Por ejemplo, Vaca Muerta puede abastecer fertilizantes, electricidad e industrias. Las ventas de energía y minería han mostrado aumentos significativos”, argumentó.
En relación con la alianza comercial con Estados Unidos, explicó que esta conecta recursos argentinos con tecnología, financiamiento y demanda industrial, que incluye minerales críticos e inteligencia artificial.







