El acontecimiento es uno de los episodios más controvertidos en tiempos recientes: tras un pedido directo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la FIFA resolvió anular la suspensión por tarjeta roja que Balogun había recibido en la fase de 16avos de final en el partido contra Bosnia y Herzegovina, permitiéndole así participar del encuentro de octavos de final contra Bélgica.
Frente a esta situación insólita e indignante, la Federación Noruega de Fútbol anunció que procederá con la denuncia ante el Comité de Ética de la FIFA.
“Al eludir una norma como esta, se genera un camino peligroso que podría comprometer la integridad del fútbol. Cuestionar las reglas fundamentales representa una amenaza para el deporte”, advirtió Lisa Klaveness, presidenta de la Federación, en una conversación con un medio británico.
“Este tipo de decisión no debería haber tenido lugar. Ahora es crucial mantener una comunicación honesta. Todos somos conscientes de que este fallo fue influenciado por factores externos y que no se ajustó a los procedimientos establecidos”, agregó Klaveness.
La justificación para levantar la sanción se basó en el artículo 27 del Código Disciplinario de la FIFA, que permite a su Comisión Disciplinaria suspender la ejecución de una sanción previamente impuesta.
“Es necesario que los directivos de la FIFA reconozcan que han cometido un error”, expresó Klaveness, quien ya había sido la única en protestar de manera formal en contra del “Premio de la Paz” que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, otorgó a su par estadounidense en diciembre pasado.
Klaveness también manifestó su decepción, aunque no sorpresa, por la falta de transparencia de la FIFA en este tema y por la ausencia de una publicación completa de la sentencia que explique la decisión tomada.
En línea con la presidenta, Stale Solbakken, entrenador del equipo nacional noruego, mostró su malestar ante la resolución emitida por la FIFA.
“Lo expulsaron, significa que se perderá un partido. Si Estados Unidos gana contra Bélgica, siempre tendrá esa mancha. Puede que haga un gol y tenga un gran partido, pero Bélgica estará furiosa. ¿Qué sucederá con la próxima tarjeta roja? ¿Habrá un comité que elimine esa sanción también?”, cuestionó antes del crucial encuentro.
El entrenador enfatizó su rechazo ante la decisión: “Esto es un gran error por parte de la FIFA. Es una decisión muy, muy mala, y no es beneficiosa para este Mundial ni para el deporte en general”.








