El estudio, elaborado a partir de un relevamiento de opinión pública, también muestra un cambio en la percepción sobre el mercado laboral. El 86,6% de los encuestados sostiene que un único empleo ya no alcanza para cubrir las necesidades mensuales, una percepción que atraviesa distintos sectores sociales y espacios políticos y que refleja la pérdida de poder adquisitivo.
Los datos indican que dos de cada tres argentinos consumen la totalidad de sus ingresos antes o durante el día 20 de cada mes. En contraste, apenas el 9,3% afirma llegar al cierre del mes con capacidad de ahorro.
La situación presenta mayores dificultades entre los sectores más jóvenes. Entre las personas de 18 a 39 años, el 85,5% señala que sus ingresos se terminan antes del día 20, mientras que en el grupo de 40 a 59 años ese porcentaje alcanza al 60,6%.
El informe también advierte sobre una modificación en el rol del crédito dentro de la economía familiar. El 61,9% de los participantes afirmó haber tomado algún tipo de deuda en el último semestre y, dentro de ese grupo, el 53,7% explicó que lo hizo porque sus ingresos no eran suficientes para cubrir gastos esenciales. En cambio, solo el 11,5% utilizó financiamiento para comprar bienes durables.
El endeudamiento también muestra diferencias según la edad. Entre los jóvenes de 18 a 39 años, el 35,8% recurrió a financieras o prestamistas informales, mientras que entre los mayores de 60 años esa proporción se reduce al 7%.
Además, comienzan a aparecer dificultades para cumplir con los compromisos asumidos. Entre quienes tienen créditos, el 28,9% reconoce que tiene problemas para afrontar las cuotas, el 12% ya tuvo retrasos en los pagos y el 6,4% afirma que no puede cumplir con las obligaciones. En este escenario, el 55% considera que las tasas de interés son tan elevadas que el acceso al crédito termina transformándose en una dificultad adicional.
El relevamiento también refleja una distancia entre la evolución del índice inflacionario y la percepción de los consumidores. El 67,1% de los encuestados considera que el dato de inflación informado no representa la variación real de los precios que enfrenta en su vida cotidiana, mientras que el 29,6% expresa confianza en las cifras oficiales.
Aunque el ritmo de aumento de precios se redujo respecto de períodos anteriores, la percepción sobre el deterioro económico continúa siendo mayoritaria, debido a que la mejora de los indicadores generales todavía no se tradujo en una recuperación concreta del poder de compra.
Al analizar cuáles son los principales problemas del país, la corrupción aparece como la mayor preocupación, mencionada por el 48,8% de los participantes. En segundo lugar se ubican los ingresos y salarios, con el 46,9%, seguidos por la incertidumbre económica (41,6%), el desempleo (29,1%) y el costo de los servicios públicos (26,8%).
En conjunto, los resultados muestran que, si bien la inflación dejó de ocupar el primer lugar entre las preocupaciones, la pérdida de ingresos, las dificultades para cubrir los gastos mensuales y el aumento del endeudamiento continúan condicionando la percepción económica de la población.








