El resultado se da en un contexto diferente al de otros ciclos de acumulación, marcado por mayores niveles de deuda externa y un mercado cambiario con menos restricciones. La deuda externa bruta alcanzaba los US$321.783 millones al cierre del primer trimestre de 2026.
Según el análisis, una de las claves del cambio estaría vinculada a la transformación de la matriz exportadora argentina, impulsada por sectores como energía y minería. Para este año se proyecta un aumento de la liquidación de divisas comerciales y un crecimiento de las exportaciones energéticas.
El desarrollo de Vaca Muerta aparece como uno de los principales factores para ampliar el ingreso de dólares. La puesta en marcha de nuevos proyectos de infraestructura permitiría incrementar la capacidad exportadora de petróleo y gas en los próximos años.
Además, el Gobierno busca avanzar hacia la recuperación del grado de inversión y el ingreso a organismos internacionales como la OCDE, objetivos que apuntan a mejorar la percepción externa sobre la economía argentina.
Entre los desafíos pendientes aparecen la necesidad de resolver conflictos financieros aún abiertos y sostener la acumulación de reservas. Según el análisis, la consolidación de estos factores podría mejorar las condiciones de financiamiento del país en los próximos años.







