La historia de Jorge Messi y su labor solidaria, aunque poco conocida, ha tenido un impacto significativo, permitiendo salvar la vida a más de cien niños. El padre de Lionel Messi tomó la iniciativa de gestionar y liderar la formación del equipo de trasplante de médula ósea en el Hospital Vilela, un centro pediátrico de gran relevancia en la ciudad de Rosario.
El inicio de este relato se remonta a 2010, un año en el que Lionel Messi brillaba en el FC Barcelona liderado por Pep Guardiola, y donde se convirtió en la gran esperanza de la selección argentina. Desafortunadamente, el equipo fue eliminado en los cuartos de final del Mundial de Sudáfrica. Fue en ese contexto que Jorge Messi comenzó a involucrarse más en cuestiones que trascienden el fútbol. Se puso en contacto con el director médico de la unidad de hemoterapia del Vilela, tras recibir información de la fundación que lleva el nombre de su hijo sobre las necesidades de formación del personal.
“En ese momento se habían generado unas renovaciones en el staff de profesionales, integrantes del equipo de trasplantes de médula ósea, y era necesaria la formación y actualización en centros de referencia internacionales”, comentó Juan Di Santo, encargado de ese grupo de profesionales del hospital pediátrico rosarino. Jorge Messi, a partir de ese contacto, tomó las riendas de la situación gestionando la rotación de los especialistas y facilitando sus traslados al Hospital Universitario Vall d’Hebron, en Barcelona, así como su alojamiento durante su estancia en la ciudad catalana.
Juan Di Santo señala: “Jorge generó un proyecto de formación continua con el equipo de trasplante pediátrico del hospital Vall d’Hebron, que es un referente a nivel internacional. Lo que en principio era necesario para el jefe y el subjefe Jorge lo hizo más abarcativo e incluyó a todos los integrantes del equipo. No solo a hematólogos, sino también a pediatras clínicos, tres enfermeros y a los hemoterapistas que se encargan de la manipulación y traslado de la médula ósea”.
Asimismo, el especialista remarcó que Messi no solo ofrecía asistencia económica, sino que se ocupaba de cada detalle del proceso. “Hablaba con el equipo del Vall d’Hebron, coordinaba las rotaciones y se encargaba de los traslados, alojamientos y de todas las cuestiones administrativas que son muchas. Siempre estuvo presente, preocupado por el bienestar de cada uno de los profesionales que iban durante meses a Barcelona”, agregó Di Santo.
“Le ponían el cuerpo al proyecto”, reafirmó Di Santo, añadiendo que incluso uno de los hermanos de Lionel Messi colaboraba en la logística, incluso yendo a buscar a los profesionales al aeropuerto. “Lo valioso era el objetivo que tenía Jorge, que no solo consistía en que fuéramos a capacitarnos, sino que quería que todo ese conocimiento regresara a Rosario. Además, planteó que el equipo sería un vehículo para transmitir el conocimiento a otros profesionales, con el fin de aplicarlo en niños que requieren este tipo de tratamiento y que no tienen acceso al sistema de salud privado”, recordó.
“Consideramos que su objetivo se cumplió porque desde ese momento que nosotros pudimos ir a capacitarnos, y que luego pudimos desarrollar un trabajo muy bueno con gestiones de calidad, hemos realizado más de cien trasplantes pediátricos en Rosario, en la provincia y otras provincias que carecen de cobertura social. Gracias a ese esfuerzo, integramos una red de trasplante nacional y recibimos pacientes de todo el país”, destacó Di Santo, subrayando la importancia del apoyo incondicional de Jorge Messi en estas gestiones.








