En la Corte de Apelaciones de la sala Voltaire, se analizaba la violencia ejercida por el exmilitar de las fuerzas especiales francesas, Loïk Le Prior, de 32 años, acusado de disparar los tiros mortales, así como la colección de armas del imputado Romain Bouvier, de 34 años, quien enfrenta cargos por “tentativa de asesinato” desde el 19 de marzo de 2022.
El crimen del rugbier argentino ocurrió cuando ambos acusados tenían prohibido encontrarse debido a otra causa judicial por violencia, y estaban clasificados como S, una etiqueta que indica radicalización en Francia.
La familia Aramburú abandonó la sala en el instante en que se disponían a mostrar imágenes del cuerpo del ex Puma, que fue asesinado de diez balazos frente al hotel Welcome, ubicado en el Boulevards St. Germain, tras un enfrentamiento con integrantes de la ultraderecha radical francesa.
En la sala, los Aramburú estuvieron acompañados por Pierre Rabadam, exjugador del Top 14 de rugby y actual asistente de deportes de la alcaldía de París.
El comisario Maximilien Gruselle, encargado de dirigir la investigación del crimen, fue el primero en testificar el miércoles, complicando la situación para los dos principales acusados.
Gruselle relató detalladamente lo que se encontró en la escena del crimen: “Cuando llegué, el cuerpo estaba oculto tras una mampara. Se verificó su identidad y luego, examinamos las heridas”, manifestó. Aramburú había sido acribillado: “Tenía dos heridas en la parte frontal del cuerpo: una en el muslo derecho y otra en las costillas izquierdas”, agregó. Al dar la vuelta al cuerpo, encontraron cuatro heridas adicionales, una de ellas en la columna vertebral.
La declaración inicial de Shaun Hegarty fue también un punto clave, dando un relato que coincidió con el de otros testigos sobre el altercado inicial, la pelea que siguió, su posterior huida y los disparos tras la confrontación en el bar Le Mabillon. Hegarty le había prestado primeros auxilios a Aramburú, quien le pidió angustiado: “Llamá a la Policía, voy a morir”.
Los testigos afirmaron que Le Priol tenía la intención de seguir peleando. La versión de los empleados del bar era concordante: Le Priol abofeteó levemente a Hegarty, mientras que Aramburú tiró de la capucha del acusado, lo que originó el enfrentamiento.
Un guardia de seguridad del bar Le Mabillon testificó que Le Priol sacó un brazalete policial, aparentando ser miembro de la Brigada Anticrimen (BAC).
“¿Por qué interviniste? Deberías habernos dejado encargarnos”, le dijo Bouvier a un empleado del bar, conocido en el lugar por ser un habitual.
Gruselle destacó que Bouvier le pidió a Lyson Rochemir, la entonces novia de Le Priol, que detuviera el Jeep, señalando la intención de los atacantes de dar con los jugadores de rugby. Rochemir, aunque acusada de tentativa de asesinato, no se encuentra presa y ya no es pareja de Le Priol.
Los testimonios de los testigos presenciales coincidieron en que todos vieron a un hombre dispararle a otro, armando las escenas del crimen con precisión. El análisis reveló que los seis disparos se realizaron en un lapso de 45 segundos, con los últimos cuatro efectuados en solo cuatro segundos.
Gruselle explicó que pudo rastrear la ruta del Jeep manejado por Rochemir después del tiroteo, confirmando que recogió a Le Priol cerca del Sena antes de dejarlo en un lugar desconocido. Las matrículas del Jeep y un Fiat 500 permitieron a los investigadores identificar a la pareja acusada.
Un agente de policía que había pasado la noche con Le Priol y Bouvier presentada en la comisaría al día siguiente se mostró decisivo. Tras revisar las grabaciones de video, pudo confirmar la identidad de los acusados, declarando: “Sabemos que Loïk Le Priol frecuenta la casa”. Posteriormente se verificaron sus antecedentes penales.
Denis Le Priol, padre de Loïk, también se presentó en la Policía para ofrecer una breve descripción sobre su hijo, comentando que había convivido con Rochemir cuando su hijo estaba en París.
Al allanar la casa de Draguignan, donde vivía Le Priol con sus padres, se hallaron cinco armas largas. Sin embargo, el verdadero arsenal fue encontrado en la vivienda de Bouvier en el Marais de París.
Se encontraron armas, municiones, y bombas lacrimógenas esparcidas por toda la residencia del acusado, quien es un estudiante de Derecho en la universidad de Assas, hijo de una abogada reconocida que defiende causas de violencia de género.
El investigador principal revisó las imágenes de video sobre el altercado en el bar Le Mabillon, donde se observa a Le Priol abofeteando a Shaun Hegarty, quien supuestamente lo había llamado “idiota” tras un cruce de palabras.
Le Priol y Bouvier, ambos vestidos con camisas blancas, miraron atentamente la proyección de las imágenes de las cámaras de seguridad, captando la atención de toda la sala. Un silencio sobrecogedor recorrió el recinto en ese momento.
El agente de Policía describió cómo Aramburú se lanzó sobre el acusado tras concluir una hamburguesa, lo cual generó una caída de Le Priol. Testigos explicaron que los jugadores de rugby lograron dominar la situación, certificando que “fue una pelea entre hombres”, según un cliente presente en el lugar.
Un guardia de seguridad intervino rápidamente tanto en la bofetada de Le Priol como en el posterior enfrentamiento, lo que fue confirmado por Gruselle.
Le Priol sacó una pistola y un brazalete policial falso frente al guardia de seguridad. “Loïk Le Priol, separado por el guardia de seguridad, mostró una pistola, extrayendo el tambor, y un brazalete policial”, informó el comisario. “No amartilló la pistola, que llevaba en el cinturón”, indicó Gruselle.
Al llegar al hotel Welcome, Aramburú y Hegarty mostraban heridas evidentes. Según el empleado que los recibió, Aramburú tenía una herida sangrante en la sien, y solicitaron hielo de manera cortés. “Así es la vida”, comentó Aramburú en medio de la situación. Él y Hegarty “no fueron agresivos”, agregó el empleado, quien además remarcó que Aramburú se disculpó por derramar algunas gotas de sangre en el suelo.
Durante los dos minutos que estuvieron en el hotel, el testigo constató que Le Priol pasó corriendo junto a ellos. El Jeep del acusado se detuvo justo en el momento en que salían del edificio, y el funcionario policial explicó que “unos segundos más tarde no habría pasado nada”.
El comisario reafirmó la intención de los atacantes de localizar a Aramburú y Hegarty. “Fue Bouvier quien le pidió a la conductora que se detuviera”, expresó el investigador.
El agente de Policía relató cómo el acusado logró huir del lugar. Rochemir recuperó el arma de un escondite en el puente Alma, el mismo sitio donde posteriormente fue encontrada.
“¿Cómo encontró esta arma escondida en la estructura del puente?”, preguntó el juez. “Por un aviso”, respondió Gruselle, aunque no recordaba la identidad del informante.
“Fue el Sr. Le Priol”, le recordó el juez al ver la reacción del imputado, que asintió. Se inclinó hacia adelante en su banquillo con preocupación.
El teléfono del principal acusado fue encontrado en la residencia de Rochemir, sin tarjeta SIM. Durante el registro, hallaron camisetas con la inscripción “Babtou Solid Certified”, medicamentos, y artículos claramente relacionados con la extrema derecha, junto con placas de chalecos antibalas.
Los registros en el departamento de Bouvier revelaron la existencia de una estatuilla de Adolf Hitler, el libro nazi Mein Kampf, y otros textos sobre el GUD, un grupo de extrema derecha francés, conectándolo directamente con posturas radicales.
El comisario presentó fotografías de la propiedad, la cual se encontraba en un estado deplorable. Basura acumulada obstaculizaba la cocina; la cama no tenía sábanas y estaba cubierta por ropa usada, mientras que las mesas estaban abarrotadas de objetos variados.
Numerosas armas estaban desparramadas y amontonadas en la entrada. Bouvier sugirió que se había montado la escena por parte de los investigadores, a lo que Gruselle refutó, afirmando que se trataba de un procedimiento estándar.
El funcionario confirmó la presencia de Mein Kampf y textos relacionados con la extrema derecha, pero también mencionó que había otros libros, incluyendo el Corán y clásicos de la literatura.
Gruselle refirió que, según los videos, Bouvier mostró una actitud agresiva al subirse al Jeep. “Le dijo a un empleado del Mabillon: ‘Deberías habernos dejado hacerlo, íbamos a darles una paliza’, usando un término despectivo”, añadió.
Bouvier se mostró visiblemente nervioso en el banquillo, discutiendo con su defensa. Parecía ansioso, cuestionando a sus abogados de manera recurrente.
Había más de 1.000 cartuchos esparcidos por el pequeño apartamento de 20 metros cuadrados de Bouvier, así como el equipo necesario para el mantenimiento de las armas y numerosas placas policiales.
La defensa de Le Priol está representada por Xavier Nogueras. Al momento del crimen, ambos acusados se encontraban bajo supervisión judicial por delitos violentos, con una orden de alejamiento que prohibía el contacto entre personas bajo vigilancia cuando están armadas.
Ambos figuran en la lista S, una lista de alerta máxima en Francia, y han sido identificados por sus antecedentes en movimientos de extrema derecha.
El abogado de Le Priol interrogó al investigador principal sobre un supuesto móvil racista mencionado en las indagaciones preliminares. Este móvil fue desechado por el tribunal. Nogueras pidió un informe resumido de la investigación en el que se describía el segundo incidente violento, en el que “fue Federico Aramburú quien se abalanzó sobre Loïk Le Priol, empujándolo contra una tienda Geox”.
Se retomó la escena inicial de la pelea en Le Mabillon. “¿Puede considerarse agresión el gesto de tirar de la capucha en la primera escena?”, preguntó el abogado. “Sí”, contestó Gruselle. “Entonces, ¿fue Federico Aramburú quien agredió a Loïk Le Priol en ese momento?”.
La defensa planteó dudas sobre la posible filtración de información de la investigación a la prensa. Respecto a la identificación de Le Priol, Nogueras acusó a los investigadores de haber comunicado a la prensa antes de tiempo. “Ya el 19 de marzo, dos artículos de prensa mencionaban el nombre de Loïk Le Priol”, afirmó.
“Esta información se filtró a la prensa, lo que provocó una oleada de ataques en el frente ideológico”, añadió. “Formule su pregunta, abogado”, interrumpió el juez.
“No nos interesa que esta información se filtre a la prensa”, respondió el comisario Gruselle. “Siempre nos culpan a nosotros cuando hay filtraciones, y no tengo ninguna duda sobre mi equipo de investigadores”.
Le Priol se mostraba atento en el banquillo, situado tras su abogado, separado por el cristal blindado que los protegía.
El abogado de Lyson Rochemir intentó demostrar que su clienta no había mentido en su testimonio y trató de apaciguar la situación. “Al inicio del altercado, Lyson Rochemir cambió de asiento, colocándose entre Le Priol y Hegarty”, indicó.
“Ella tomó la mano del acusado para calmarlo, pues vio que se estaba alterando”, agregó el defensor. La mujer, que estaba en libertad, se sentó en la primera fila mientras escuchaba con atención a su abogado.
A pocos pasos, Le Priol permanecía absorto en el desarrollo del proceso, mostrando una intensidad notable al asentir con la cabeza frente a lo que se decía.
El investigador relató el testimonio de Shaun Hegarty, quien afirmó que Le Priol se dirigió a los dos jugadores de rugby preguntando de dónde eran. Tras escuchar la respuesta, el acusado comentó: “Somos de aquí”, apuntando al suelo. En varias ocasiones a lo largo de la jornada, Le Priol movió su cabeza en desacuerdo.
Luego de los primeros disparos de Bouvier, Le Priol arribó al sitio y se desató una pelea frente a la tienda Geox, donde ambos se levantaron y continuaron el enfrentamiento. Hegarty intentó intervenir golpeando a Loïk Le Priol con una bolsa de hielo que había tomado del hotel.
Cuando los tres hombres se alejaron del campo de visión de la cámara, se escucharon seis disparos, captados por las cámaras de seguridad del bar Le Mabillon. “Se observaron destellos en los videos”. Tras el segundo tiroteo, “Loïk Le Priol huyó corriendo, cubriéndose el rostro”, de acuerdo con el investigador.
Al salir del hotel donde habían pedido hielo, el Jeep conducido por Rochemir se detuvo junto a ellos antes de retroceder. Aramburú, que había subido a la vereda, retrocedió al ver el Jeep. Fue entonces cuando comenzaron los disparos.
Según las imágenes de las cámaras de seguridad del bar, Le Priol habría sacado un cuchillo de su bolsillo durante el conflicto. Sin embargo, esta escena no se incluyó en los informes oficiales, lo que el comisario comenzó a considerar como un error policial: “En el video, Loïk Le Priol sacó una navaja de su bolsillo, golpeándola contra un vaso y acercándola al rostro de Lyson Rochemir”, detalló.
El acusado parecía incrédulo, negando con la cabeza mientras se narraba el hecho. Poco después, Rochemir tomó el cuchillo para “jugar” con él, y luego lo dobló y dejó en el lugar. Bouvier simuló estar sosteniendo un arma, según el oficial. “También hizo el gesto de accionar el martillo”, agregó el acusado, quien repetía el movimiento mientras hablaba. Esta información no había sido presentada antes en el análisis del caso.
El abogado Xavier Nogueras protestó: “¿Pero de qué estamos hablando? Nada de esto consta en los informes oficiales”. La defensa de Bouvier también cuestionó que se mencionaran elementos no incluidos en el expediente.
“Estos videos están sellados y a disposición del tribunal. Si quiere que deje de hablar de ellos, lo haré”, respondió el agente de Policía. El juez le indicó que continuara. La audiencia proseguirá el jueves con más testigos.








