Entre los elementos que contribuyeron a moderar la inflación de mayo, el economista mencionó las ofertas del Hot Sale, que generaron bajas en los precios de varios productos, así como la falta de nuevos incrementos en las tarifas. “La ventaja es que no hay una gran estacionalidad”, resaltó.
De cara a junio, Menescaldi sugirió que existe la posibilidad de que la inflación vuelva a bajar del 2%. No obstante, advirtió que queda una parte importante del mes y que factores imprevistos podrían influir en el comportamiento de los precios. “Es factible que en junio volvamos a tener una inflación menor al 2%, como sucedió el año pasado”, destacó.
Esta estimación surge tras la publicación del índice de precios de la Ciudad de Buenos Aires, que se situó en 2,1% en mayo, con un aumento interanual del 33,1%. La trayectoria del índice durante el último año estuvo marcada por la influencia de servicios regulados, en particular en los sectores de salud, educación y transporte, así como por la variación en los precios de los alimentos.
Además, Menescaldi señaló que la estructura de la pirámide social se vio afectada por los cambios en tarifas, salud y educación. “Lo que se observa es que cada vez menos personas logran acceder a la clase media y están retrocediendo a lo que denominamos clase media frágil”, afirmó.
En relación a esto, el economista describió una significativa caída inicial en el ingreso disponible debido al ajuste y al choque económico, aunque se registró una notable recuperación posteriormente, tanto para los trabajadores en relación de dependencia como para quienes están por cuenta propia o en el sector informal. Sin embargo, esa mejora se desaceleró tras dos ciclos de ajustes en los precios relativos.
El impacto de los aumentos en tarifas se concentró inicialmente en los servicios privados. “Al inicio del gobierno de Javier Milei, hubo alguna regulación sobre las cuotas de las prepagas. Después, lo que se ajustó fueron los precios de los servicios públicos: electricidad, gas y agua”, explicó Menescaldi.
El año pasado, el ingreso disponible experimentó un crecimiento hasta enero o febrero de 2025, pero luego se observó una pérdida. Hacia fines del año, hubo una recomposición debido a la decisión del Gobierno de posponer el aumento en las tarifas de los servicios públicos. En 2026, se volvieron a modificar los subsidios y los precios de los servicios básicos incrementaron nuevamente.
El economista subrayó que estos aumentos tarifarios se sumaron a dos golpes inflacionarios, incluida la subida en los precios de la carne y los combustibles. “Todo esto redujo en general el ingreso disponible de la población en un contexto donde los ingresos reales y el empleo no están creciendo”, evaluó.
Respecto a las perspectivas para el segundo semestre, Menescaldi consideró que, tras el ajuste tarifario y los shocks inflacionarios, lo más probable es que los ingresos experimenten algún tipo de recuperación. Según el director de EcoGo, el incremento en los ingresos dependerá, en parte, de la estabilidad de los precios.








