La resolución fue unánime y el acusado fue hallado culpable de homicidio simple con dolo eventual, con una pena de cumplimiento efectivo. Asimismo, tendrá que abonar una compensación económica de 34 millones de pesos por “daño moral y perjuicios”.
“Estamos conformes. Por lo menos va a pagar por lo que hizo. No solamente me destruyó a mí, sino a sus cuatro hermanos”, afirmó la mujer.
Su abogado, Carlos Nayi, también se pronunció al respecto: “Fue conciliador entre lo justo y lo legal. Se trata de un fallo que marca precedente. (Nieto) fue detenido en el mismo acto de audiencia y trasladado a Bouwer, lo cual es un antecedente histórico”.
Tres años después del hecho, el juicio se inició el 26 de agosto y tuvo pocas audiencias. El imputado de 58 años llegó al juicio en libertad. En la jornada final, se disculpó con la familia de Trinidad.
“Tuve la oportunidad de expresar algunas palabras ante los jueces y luego habló Nieto. Pidió perdón, pero yo no lo perdono. No puedo perdonarlo. Debió pedirle perdón a mi hija por los daños ocasionados. Dijo que no era su intención que esto sucediera, pero ocurrió porque no previno”, manifestó Sofía.
La fiscal Milagros Gorgas había solicitado 9 años de prisión para Nieto, argumentando que era consciente del peligro que representaban sus perros y que, pese a las advertencias y contravenciones previas, no tomó las precauciones necesarias para evitar que escaparan. Por su parte, la querella exigió una pena de 12 años de cárcel por el mismo cargo.
La defensa, en cambio, solicitó la absolución de Nieto por falta de pruebas, o de manera alternativa, que el hecho se considerara un homicidio culposo. Finalmente, fue condenado por homicidio simple con dolo eventual, recibiendo la pena mínima.
Tras el veredicto, Nayi reflexionó: “Poseer un perro potencialmente peligroso no es un acto de poder, sino que implica una responsabilidad extraordinaria. El dueño debe entender que su deber de cuidado es proporcional al riesgo que genera en la convivencia social. El animal puede ser fuerte, pero el hombre crea el riesgo. Cuando este es conocido y evitable, la responsabilidad no puede quedar impune. Un animal con esa potencia requiere un dueño responsable, y cuando esto no ocurre, como en el caso de Nieto, el peligro para la comunidad se vuelve evidente”.
Sofía compartió lo difícil que fue afrontar el proceso hasta el juicio. “Costó mucho explicarle a mis hijos lo que había sucedido. Ellos llamaban a su hermana, que era la mayor de los cuatro, y estaban muy unidos. Como madre, me resulta difícil sobrellevar su muerte. Fue mi primera hija, sufrí mucho durante su embarazo”, relató.
Añadió: “Siempre tiene que ocurrir una muerte para que la justicia actúe. Espero que a raíz de este caso las cosas cambien. Se trata de un antes y un después. Es el primer caso que ocurre en Argentina con una resolución de este tipo”.
“Ahora debemos cerrar esta etapa, para que Trinidad pueda descansar. Estoy segura de que ella estaría orgullosa de todo lo que hice por ella. Como familia, continuaremos unidos, lucharé por mis hijos y enfrentaré este dolor día a día. Será imposible superarlo, pero siempre la tendremos en nuestros corazones”, concluyó.
El 9 de julio de 2023, Trinidad salió de su casa en el barrio Estación Flores acompañada de su mascota y caminó unas cuadras. Al llegar a la zona de calle Bucarest al 4800, los dos dogos de Nieto la atacaron.
Los vecinos, alertados por los gritos de la adolescente, intentaron socorrerla. Durante el incidente, dos hombres que corrieron a ayudarla también resultaron mordidos: uno sufrió heridas en la cara y otro en un brazo.
Trinidad fue asistida por el servicio de emergencias 107 y trasladada al Hospital de Urgencias, donde falleció horas más tarde debido a la gravedad de las lesiones.
El caso fue llevado a juicio en Córdoba con un enfoque inédito, ya que se examinó la responsabilidad penal del propietario de los animales bajo la figura del dolo eventual. Los fundamentos de la sentencia se conocerán el 6 de octubre.







