Esta festividad se conmemora en diversas culturas alrededor del mundo y en muchas ocasiones implica la realización de rituales de purificación, siendo el salto de la hoguera uno de los más emblemáticos. Muchos aprovechan esta ocasión para hacer peticiones o despojarse de aquello que ya no desean en sus vidas.
Con el propósito de dejar atrás lo antiguo y abrirse a nuevas etapas, la Noche de San Juan propone actividades específicas que buscan propiciar un cambio positivo en la energía personal.
Sus raíces son de origen pagano, vinculadas a las antiguas celebraciones de la llegada del solsticio de verano en Europa. Posteriormente, la festividad fue absorbida por el cristianismo debido a su proximidad con la festividad de San Juan Bautista, que se celebra el 24 de junio. A lo largo del tiempo, estas tradiciones se han adaptado y propagado a diversas regiones, incluyendo Argentina, donde se han incorporado costumbres y rituales únicos, como el mencionado salto a la hoguera.








