Quirno, mostrando entusiasmo, comentó que “solo resta definir la fecha”. Sin embargo, horas antes, Carlos Enciso, exembajador de Uruguay en Argentina, informó en su cuenta de X que el Papa visitará los tres países en la primera quincena de noviembre, basándose en “fuentes vaticanas” y en un “seguimiento diplomático”, según explicó luego en Radio Mitre.
La Iglesia católica en Argentina, por su parte, mantiene un enfoque prudente sobre la visita papal. El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, indicó que “hay un 80 % de posibilidades” de que el Papa llegue antes de fin de año. De igual modo, el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima, expresó que “tiene la intención de venir” en noviembre.
Lo cierto es que León XIV ha manifestado su deseo de visitar estos tres países en varias ocasiones. Durante su viaje a África en abril, reiteró su anhelo, aunque sin especificar una fecha. Por lo general, el anuncio de tales visitas corresponde a la Santa Sede, evitando que lo hagan los gobiernos nacionales o las conferencias episcopales, salvo en contados casos de anticipación.
En el ámbito eclesiástico se sugiere que el Vaticano podría hacer oficial la visita tras la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, programadas para el 7 de junio, debido a la competitividad entre los candidatos y la historia de inestabilidad de la política peruana. Otra posibilidad es que el anuncio se realice después de su viaje a España, fijado entre el 6 y el 12 de junio.
Generalmente, las visitas papales son anunciadas con un mínimo de seis meses de antelación, permitiendo la logística necesaria en cuanto a la planificación de eventos, seguridad y disposición religiosa de los fieles. Posteriormente, se distribuye un programa oficial que detalla las ciudades a visitar, las celebraciones y encuentros previstos.
Argentina solo ha recibido a un Papa en dos ocasiones: a Juan Pablo II en 1982 y 1987. La primera visita fue durante la Guerra de Malvinas, y la segunda abarcó la capital, Luján y varias provincias.
Se prevé que León XIV también visite lugares significativos como Santiago del Estero, la sede de la primera diócesis en lo que actualmente es Argentina y cuna de la primera santa argentina, Mama Antula, así como Córdoba, donde vivió el cura Brochero, el primer santo argentino. Hay probabilidades de que incluya otras provincias, posiblemente en la Patagonia.
El gobierno argentino y la Conferencia Episcopal ya han extendido una invitación formal al Papa. Esta fue entregada por el canciller hace unas semanas, cumpliendo con un requisito previo. La reciente designación del embajador de la Santa Sede en el país también contribuye a facilitar la venida del pontífice.
La visita se dará en un contexto complejo, donde los obispos han expresado críticas al ajuste del gobierno por su impacto en los sectores más vulnerables. En respuesta, Quirno y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se reunieron con líderes eclesiásticos para discutir las políticas sociales durante una hora, buscando un espacio de diálogo.
La cercanía de León XIV con la visión de Francisco, quien sostiene que Robert Prevost era el candidato ideal para sucederlo, anticipa que el Papa podría abordar cuestiones sociales relevantes en Argentina, promoviendo un clima de mayor convivencia y menos confrontación política, como anhelaba su predecesor.
Esto podría suponer un desafío para el gobierno de Milei, especialmente en el contexto de las fuertes críticas de Trump hacia León XIV por su oposición a las acciones bélicas en Medio Oriente, que añade una capa de tensión a la relación política.








