El Senado de la Nación se prepara para una instancia crítica: el próximo jueves 6 de agosto, el oficialismo buscará, por quinta vez, lograr la aprobación de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. La sesión se presenta como un terreno de negociación extrema donde la estrategia parlamentaria de Patricia Bullrich, jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA), choca con las rigideces técnicas que sostiene el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. A pesar de los acuerdos preliminares y los esfuerzos por ajustar el dictamen, en el oficialismo reina la incertidumbre respecto al conteo final de votos.
La tensión entre pragmatismo y dogma
El núcleo de la discordia sigue siendo el abordaje a la Ley de Tierras. Mientras que la visión de Sturzenegger apunta a una desregulación absoluta, eliminando las barreras para la adquisición de terrenos por parte de extranjeros —con excepciones mínimas—, la realidad del recinto exige un enfoque distinto. Bullrich ha comprendido que la única vía para obtener la media sanción es ceder ante las demandas de los bloques aliados (PRO, UCR y fuerzas provinciales), permitiendo que cada legislatura local retenga la potestad de regular los límites en sus propios territorios. Esta diferencia de criterios ha generado roces internos que, si bien se intentan minimizar, continúan siendo el principal obstáculo para avanzar con celeridad.
El factor Misiones: Un nuevo foco de inestabilidad
Si el panorama nacional ya presentaba desafíos, la convulsa interna política en Misiones ha sumado una variable de alto riesgo. La disputa abierta entre el gobernador Hugo Passalacqua y el líder político de la provincia, Carlos Rovira, ha fracturado las expectativas del oficialismo nacional. Lo que inicialmente se percibía como un apoyo garantizado de los legisladores misioneros, hoy navega en la duda: se teme que la ruptura política en la provincia termine de dividir al bloque local.
La dinámica es clara: mientras que la posibilidad de que el senador Carlos Arce forme un monobloque para alinearse con Rovira podría favorecer la iniciativa libertaria, la postura de Sonia Rojas Decut —quien se inclinaría por el rechazo siguiendo los dictados de Passalacqua— amenaza con neutralizar cualquier avance. La instrucción de Passalacqua a sus intendentes de votar en contra, como gesto de distanciamiento frente a la alianza entre Rovira y La Libertad Avanza, deja al oficialismo ante un escenario de alta volatilidad.
Un desenlace abierto
A pesar de contar con la ventaja de tener a disposición dos votos que estuvieron ausentes en la sesión anterior (las presencias de Andrea Cristina y Carlos Espínola), la aritmética legislativa sigue siendo esquiva para los libertarios. El Gobierno sabe que el éxito de la jornada no depende únicamente de la disciplina partidaria, sino de la capacidad para navegar las disputas de poder provinciales que, en última instancia, condicionan el rumbo de la agenda nacional. Los próximos días serán de una negociación intensa, donde cada voto será el resultado de una delicada arquitectura de intereses locales y lealtades políticas cambiantes.








