Quirno, a través de sus canales oficiales, subrayó que la posición argentina en la cumbre buscaba desafiar las agendas tradicionales que rigen la organización. “Llevamos una posición clara: la Organización necesita recuperar propósito, capacidad de reacción y una brújula moral que vuelva a poner a la vida, la libertad y la propiedad en el centro de la convivencia internacional”, afirmó, reflejando un enfoque libertario.
En consonancia con “la batalla cultural” impulsada por Javier Milei, el Canciller señaló que “las estructuras que se desconectan de la realidad caminan hacia la irrelevancia, por eso el mundo ya no tiene tiempo para burocracias eternas ni agendas alejadas de las prioridades de los Estados”.
Quirno enfatizó que “las instituciones no se reforman por inercia. Se transforman cuando los Estados tienen la voluntad de expresar con claridad lo que durante demasiado tiempo se ha evitado decir”.
Por lo tanto, solicitó “la necesidad de reformar el Consejo de Seguridad” y manifestó su apoyo “a la candidatura a la Secretaría General de Rafael Grossi”. Además, destacó que “la solvencia técnica y vocación de resultados representan exactamente el liderazgo que este tiempo exige”.
Cabe señalar que Grossi actualmente dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y su candidatura fue presentada de manera oficial por Argentina. En ese contexto, Quirno también logró establecer una agenda bilateral significativa, manteniendo reuniones con el viceprimer ministro y canciller de la República Checa, Petr Macinka, así como con los cancilleres de Indonesia, Liberia, Bahréin y Panamá. Tenía previsto un encuentro con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, quien presidió el debate abierto en representación del Consejo de Seguridad.







