Por Mariano De Vedia
25 de mayo de 2026
El tedeum, una ceremonia religiosa de gran tradición, ha servido como plataforma para abordar temas sociales y políticos significativos en nuestra sociedad. Este año, el discurso que se pronunció tiene un marcado enfoque en la necesidad de unidad, haciendo un llamado a dejar de lado la polarización vigente, el odio y la “escandalosa ostentación” que a menudo caracteriza los debates públicos. El orador enfatizó la importancia de construir puentes entre las diferentes posturas, invitando a la reflexión sobre cómo la división afecta a la cohesión social y al bienestar de la comunidad. Con un tono esperanzador, se instó a los ciudadanos a trabajar en conjunto, buscando caminos que recompongan el tejido social desgastado, y a evitar cualquier acto que fomente el resentimiento o la discordia. Este tedeum, en su esencia, se convirtió en un símbolo de la búsqueda de entendimiento en medio de épocas difíciles.








