La presentación, encabezada por Elon Musk, incluyó una demostración en la que el automóvil ascendió por una rampa curva hasta quedar invertido, se impulsó en el aire, giró y aterrizó sobre sus ruedas. También se mostró cómo podía elevarse por encima de otros vehículos. Las maniobras combinaron un sistema de succión para mantener el auto adherido a determinadas superficies con propulsores de gas comprimido para impulsarlo en el aire.
La tecnología se distribuye entre tres configuraciones: Performance, Thrust y Rocket. Las dos primeras tienen capacidad para dos ocupantes y están orientadas al uso en carretera o en pista, mientras que la tercera es monoplaza y está equipada con propulsores distribuidos alrededor de la carrocería, que permiten movimientos verticales y rotacionales.
La versión Performance figura como la opción destinada a circular por calles y rutas, con un depósito de US$50.000 para reservarla. La Thrust, orientada al uso en pista y con propulsores adicionales, requiere un depósito de US$250.000. La Rocket, que incorpora las capacidades aéreas más extremas, estará disponible exclusivamente por invitación y no está aprobada para circular por vías públicas.
El sistema de propulsión utiliza gas comprimido para generar el impulso necesario para elevar el vehículo y ejecutar maniobras breves. Por su parte, el sistema de succión ayuda a mantenerlo adherido a una superficie incluso cuando se encuentra invertido. Se trata de tecnologías distintas: una permite mejorar la adherencia y la otra genera el impulso para las maniobras aéreas.
Sin embargo, la demostración no significa que el Roadster pueda volar como un avión ni desplazarse de manera sostenida por el aire. Las pruebas mostradas corresponden a elevaciones y movimientos breves, y todavía quedan desafíos técnicos y regulatorios para determinar el alcance práctico de estas funciones. La versión Rocket, en particular, no cuenta con autorización para circular por la vía pública.
La presentación también recuperó una promesa que Tesla arrastra desde 2017, cuando anunció la segunda generación del deportivo eléctrico. El proyecto acumuló varios años de demoras y las entregas originales nunca se concretaron en los plazos inicialmente previstos. Ahora, la empresa apunta a comenzar la producción en 2028, aunque ese objetivo todavía deberá materializarse.
Otro detalle que despertó interés fue el mensaje “Where we’re going” —“Hacia donde vamos”— utilizado en la comunicación previa al evento. La frase remite a una de las líneas más recordadas de la película *Volver al futuro*: “A donde vamos no necesitamos caminos”. La referencia alimentó las especulaciones sobre las capacidades del vehículo antes de la presentación.
El Roadster combina así el desarrollo de un superdeportivo eléctrico con tecnologías experimentales vinculadas a la industria aeroespacial. Su precio, las limitaciones de uso y la fecha de producción serán factores determinantes para saber hasta qué punto las demostraciones podrán convertirse en un producto comercial.








