La consultora Delfos, responsable del análisis, destaca que este fenómeno impacta especialmente a jóvenes y adultos jóvenes, quienes son los más afectados por la precariedad laboral. Sin embargo, su alcance se extiende a otras franjas de la población, incluyendo a jubilados, mostrando que tanto la autonomía en el trabajo como la formalidad laboral no garantizan una estabilidad económica.
La encuesta, que incluyó a más de 3.000 argentinos mayores de 18 años, arrojó que el 43% de los encuestados están en búsqueda de empleo, no porque estén desempleados, sino porque sus ingresos actuales no son suficientes. En contraste, solo un 20% de los encuestados afirma no necesitar un trabajo extra, mientras que el resto se encuentra fuera del mercado laboral o centrado en otras actividades.
Los requerimientos de empleo adicional son más notables en el Gran Buenos Aires (20%), seguido por el Nordeste Argentino (19%) y el Noroeste Argentino (17%). Muchos ciudadanos optan por trabajos independientes como una forma de complementar sus ingresos, siendo seguidos de cerca por empleados de empresas privadas.
El estudio concluye que los hallazgos subrayan una preocupante realidad económica: casi la mitad de los encuestados (49%) perciben su situación como mala, lo que también indica un empeoramiento en la calidad de los ingresos. Esto sugiere que el desafío no se limita a encontrar trabajo, sino a lograr cubrir las necesidades básicas, lo que representa un panorama complejo para aquellos que buscan escapar de la vulnerabilidad económica.







