El equipo tucumano dominó el encuentro de principio a fin, asegurando su avance a los octavos de final del torneo. Esta derrota representa otro golpe para Talleres, que ya había sido eliminado en los octavos de final del torneo Apertura por su archirrival Belgrano, el cual se enfrentará el domingo a River en la final del campeonato en el estadio Mario Alberto Kempes. La situación es inquietante para la institución, que busca una renovación tras la salida de Tevez.
A pesar de que los hinchas de Talleres se presentaron en buen número en Rosario para apoyar a su equipo y aspirar a una victoria que permitiese continuar en el torneo, no lograron ver ni un gol. La situación más desconcertante ocurrió en medio de la goleada, cuando Andrés Gariano se interpuso entre el balón y el arco en una jugada que podría haber llevado al equipo cordobés a marcar.
Valentín Dávila hizo una jugada por el costado, asistiendo a Bruno Barticcioto, cuyo remate fue detenido por Luis Ingolotti. Tras el rebote, Valentín Depietri tuvo una clara ocasión desde fuera del área, pero cuatro defensores se posicionaron rápidamente en la línea del arco. A punto de disparar, Depietri se encontró con el resbalón del referí, que inadvertidamente tocó el balón, provocando tanto la risa del árbitro como la incredulidad del delantero.
El equipo de Talleres no pudo asimilar la presión ejercida por el conjunto de Julio César Falcioni. Apenas a los cuatro minutos, ya habían encajado el primer gol, obra de Renzo Tesuri tras un brillante pase de Nicolás Laméndola, quienes sorprendieron a la defensa de Talleres. El segundo gol llegó en la segunda mitad, cuando la defensa del equipo tallarín se desorganizó tras un lateral, permitiendo que Laméndola asistiera a Lautaro Godoy, quien se marchó solo hacia el arco de Guido Herrera.
Finalmente, a quince minutos del final, se consolidó la goleada merecida, con Laméndola completando la jugada con un gol que sellaría el destino del encuentro.








