La evolución de los bonos y del riesgo país incorpora factores económicos, financieros y políticos. En ese contexto, un análisis elaborado por una consultora financiera buscó estimar qué posibilidades tendría Javier Milei de ser reelegido a partir de los precios de los bonos argentinos.
El punto de partida del análisis es la evolución del riesgo país. Desde el 7 de julio, el indicador pasó de 403 a 505 puntos básicos. Según el estudio, el incremento responde a una combinación de factores y no a un único acontecimiento.
Entre ellos aparecen un escenario financiero internacional más complejo, marcado por el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos; el menor impacto que generan los superávits fiscal y comercial, que inicialmente habían funcionado como una sorpresa favorable; y un deterioro de la situación económica cotidiana que comenzó a trasladarse al escenario político.
Con este panorama, el análisis sostiene que la reciente caída de los bonos argentinos no puede interpretarse solamente como una toma de ganancias. La lectura es que se trata de un movimiento vinculado específicamente a factores locales y que el mercado comenzó a incorporar de manera anticipada el escenario electoral, aun cuando faltan alrededor de 14 meses para los comicios.
Para medir esa expectativa, el estudio utiliza una denominada “tasa forward” calculada entre dos bonos en dólares con vencimientos en 2027 y 2028, conocidos como AO27 y AO28. El indicador permite estimar el rendimiento que el mercado exige implícitamente para mantener exposición al riesgo argentino durante el año que separa ambos vencimientos, que coincide con el período electoral.
La comparación plantea dos alternativas: invertir en el bono con vencimiento más lejano o hacerlo en el título más corto y luego reinvertir. La tasa de indiferencia entre ambas opciones se ubica actualmente en 15,9% anual. Al descontar el rendimiento equivalente de los bonos del Tesoro estadounidense, esto representa una sobretasa de 1.064 puntos básicos, más del doble del nivel actual del riesgo país.
A partir de ese diferencial, el análisis plantea dos escenarios extremos. En uno, el riesgo país descendería hasta los 250 puntos básicos si Milei consiguiera la reelección, un nivel comparable con el de Turquía. En el otro, alcanzaría los 2.000 puntos básicos ante un eventual triunfo de una oposición considerada extrema.
Con un riesgo país cercano a los 500 puntos básicos, la lectura del mercado asignaría una probabilidad del 85,4% a que el actual proceso económico continúe al menos hasta diciembre de 2027. Sin embargo, cuando se utiliza el diferencial implícito en la tasa forward entre los bonos con vencimiento en 2027 y 2028, la estimación cambia sustancialmente.
En ese caso, el análisis ubica en 53,5% la probabilidad de que Milei continúe en la Presidencia después de las elecciones de 2027, frente a un 46,5% para una eventual oposición cuyo candidato todavía no está definido.
La diferencia entre ambas estimaciones muestra el peso que tiene el período electoral en la valuación de los bonos. Según el análisis, si se observa exclusivamente la tasa forward, la competencia aparece mucho más equilibrada de lo que podría suponerse a partir del nivel actual del riesgo país.
Los dos escenarios considerados implican movimientos opuestos en los diferenciales de riesgo, por lo que una pérdida de confianza en el oficialismo puede tener un impacto considerable sobre el precio de la deuda argentina. De esta manera, incluso un deterioro moderado en las expectativas puede traducirse en una caída significativa de los bonos.
Para que ese diferencial pueda reducirse, el análisis plantea tres condiciones: que no se produzca un deterioro de las variables macroeconómicas, que mejore la economía local y que la oposición modere sus posiciones políticas. Sobre este último punto, el estudio considera que el contexto internacional de creciente polarización dificulta esa posibilidad.
La perspectiva no es compartida de manera uniforme entre los actores privados vinculados al mercado. También existen análisis que consideran que una eventual derrota electoral de Milei no necesariamente tendría un efecto catastrófico sobre los activos argentinos.
En esa línea, una agencia internacional de calificación crediticia señaló recientemente que las políticas económicas actuales probablemente continúen independientemente del resultado de las elecciones de 2027, ya sea con un segundo mandato de Milei o con un nuevo gobierno. De todos modos, advirtió que un triunfo opositor podría implicar una desaceleración del proceso de ajuste.
El análisis de los bonos no reemplaza a las encuestas electorales, todavía inexistentes en términos confiables para ese horizonte. Pero plantea una señal sobre las expectativas financieras: a más de un año de los comicios, los precios de la deuda argentina ya comenzaron a incorporar un escenario electoral más ajustado de lo que podría suponerse.








