El principal imputado en la causa es Julio Eduardo Gallé, ex gerente comercial de Tandanor. La Justicia busca determinar si habría exigido dinero a Antonio Alejandro Napoleone, propietario de Lucrimar SA, a cambio de condonar una deuda cercana a los US$200.000 que la empresa mantenía con el astillero.
De acuerdo con la hipótesis investigada, Gallé habría ofrecido cancelar la deuda a cambio de un pago. La maniobra bajo análisis podría involucrar al menos US$220.000.
Durante los operativos, los investigadores encontraron un total de US$367.110 ocultos en una vivienda particular y en una caja de seguridad ubicada en el microcentro porteño.
Además del dinero, fueron secuestrados distintos elementos que podrían aportar información para reconstruir las operaciones investigadas. Entre ellos había un recibo manuscrito con referencias a US$100.000 y $12,7 millones, cartas documento, extractos bancarios, comprobantes de transferencias y contratos.
También se incautaron dispositivos electrónicos, entre ellos una notebook, una computadora, una tablet y tres teléfonos celulares.
La investigación se inició a partir de una auditoría interna realizada en Tandanor luego de un cambio de autoridades. Las presuntas irregularidades detectadas durante ese proceso derivaron en una denuncia presentada por el propio astillero.
En mayo, Casanello delegó la investigación en una unidad especializada de la Policía Federal dedicada a casos de corrupción. Desde entonces, los investigadores trabajan en la reconstrucción del circuito de pagos que habría estado involucrado en la maniobra y en la determinación del grado de responsabilidad que podría corresponder a cada uno de los involucrados.








