Garrido consideró que ambas iniciativas podrían llegar al recinto antes de lo previsto y planteó que el Congreso estaría en condiciones de sesionar sobre discapacidad y endeudamiento, como máximo, el 23 de septiembre. En ese sentido, criticó el cronograma establecido para el tratamiento en comisiones y advirtió que la agenda actual puede extender las discusiones durante todo el mes.
Según su planteo, si se aceleraran los distintos asuntos pendientes, el debate en el recinto podría concretarse el 30 de septiembre, aunque señaló que incluso esa fecha dependería de que se agilizaran los temas incluidos en la agenda parlamentaria.
El legislador vinculó la demora con la discusión política que se desarrollará durante septiembre y con la proximidad del envío del Presupuesto al Congreso. A su entender, mantener abiertos los debates sobre discapacidad y endeudamiento le permite al Gobierno nacional contar con más tiempo para definir una posición sobre ambos asuntos.
En particular, Garrido sostuvo que el Poder Ejecutivo está utilizando el período disponible para evaluar qué decisión adoptar. Consideró que esta situación termina postergando la discusión sobre el endeudamiento y cuestionó que las principales fuerzas políticas mantengan una dinámica que, desde su perspectiva, retrasa el tratamiento de las iniciativas.
En ese marco, señaló que La Libertad Avanza y Unión por la Patria coinciden en una dinámica parlamentaria que termina demorando la discusión. Su conclusión fue que “la polarización le ganó a los argentinos”, al considerar que las diferencias y estrategias partidarias terminaron imponiéndose sobre la necesidad de avanzar con mayor rapidez en los proyectos.
El diputado también vinculó la cuestión del endeudamiento con la situación financiera de Santa Cruz y con los mecanismos de refinanciación impulsados por el gobernador Vidal junto con otros mandatarios provinciales. Para Garrido, el Gobierno nacional debería avanzar en una dirección similar frente a las obligaciones financieras.
Respecto del debate dentro de la Cámara baja, afirmó que existen otros diputados que comparten su posición, aunque no precisó cuántos ni quiénes. Según sostuvo, varios legisladores no expresaron durante la votación una postura coincidente con la que mantienen en privado.
Garrido atribuyó esa diferencia a la dinámica interna de los bloques y a la disciplina partidaria. En su análisis, esa lógica puede terminar prevaleciendo sobre los intereses generales a la hora de definir el sentido de una votación.








