El organismo de control intentó avanzar con una auditoría sobre las transferencias realizadas durante 2024. Para entonces ya se habían concretado cuatro operaciones: el 18 de junio, el 2 de julio, el 31 de julio y el 13 de agosto, con el traslado de 250 lingotes de oro en cada una.
Según la documentación intercambiada entre ambas instituciones, el Banco Central restringió el acceso a parte del material requerido por la AGN y argumentó que se trataba de información confidencial y de expedientes reservados. El organismo de control sostuvo que esas condiciones le impidieron reunir evidencia suficiente para realizar el procedimiento de auditoría.
La AGN también señaló que la alternativa ofrecida por el Banco Central consistía en permitir la consulta de la documentación desde computadoras de la entidad, pero sin posibilidad de fotografiarla, copiarla o tomar notas. Para los equipos técnicos del organismo, esa modalidad no permitía conservar evidencia suficiente para respaldar técnicamente las conclusiones de una auditoría.
En septiembre, Bausili respondió a una solicitud de información y reiteró que los datos requeridos tenían carácter secreto y se encontraban dentro de expedientes reservados. Al mismo tiempo, sostuvo que el Banco Central respondía a los requerimientos de la AGN y que los expedientes estaban disponibles para su lectura. También planteó que la entidad debía garantizar la custodia de la información sensible e impedir su reproducción y posterior circulación fuera de ámbitos bajo su control.
La respuesta fue analizada por el equipo técnico de la AGN, que concluyó que, bajo esas condiciones, el acceso quedaba limitado a una observación de la documentación. Según el organismo, esa modalidad no constituía un mecanismo suficiente para respaldar técnicamente la evidencia necesaria para la auditoría.
A las restricciones sobre el acceso documental se sumó posteriormente otro obstáculo. Ante el pedido de información sobre los acuerdos relacionados con la colocación de los lingotes de oro en el exterior, el Banco Central indicó que esos contratos no existían, ni al momento de la consulta ni al 31 de diciembre de 2024. La entidad sostuvo, además, que por esa razón tampoco había sido necesario elaborar los informes correspondientes de su servicio jurídico.
La AGN había planteado que en auditorías anteriores había aceptado realizar verificaciones directamente en las instalaciones del Banco Central. Sin embargo, sus equipos técnicos marcaron una diferencia respecto del caso actual: aquellas verificaciones se habían realizado en auditorías financieras, mientras que el procedimiento relacionado con los lingotes correspondía a una auditoría de gestión.
El organismo de control también tomó como antecedente un informe aprobado en 2024 sobre los procedimientos utilizados por el Banco Central para administrar sus reservas internacionales. En ese trabajo se revisó la totalidad de las reservas, incluido el oro, y en aquella oportunidad la AGN recibió la información que había solicitado.
La controversia se encuentra además atravesada por una resolución de la Cámara Contencioso Administrativo Federal del 22 de diciembre del año pasado, que ordenó al Banco Central responder pedidos de acceso a la información pública relacionados con el traslado de los lingotes al exterior. Según lo señalado en el planteo, esa respuesta no se habría producido.
Bausili sostuvo posteriormente que la información sobre las operaciones está disponible y auditada. En sus explicaciones, distinguió entre la decisión de preservar determinados datos y una eventual falta de registración de las operaciones. Según esa posición, el Banco Central evitó divulgar en tiempo real información que pudiera afectar la administración de los activos internacionales, pero aseguró que los datos fueron remitidos a los organismos de control y registrados en los estados contables.
Sin embargo, el intercambio de documentación entre el Banco Central y la AGN muestra que el organismo de control encontró restricciones para acceder y conservar la evidencia necesaria para revisar las operaciones. A esto se sumó la afirmación del propio Banco Central de que no existían contratos vinculados con las colocaciones de oro en el exterior, un punto que quedó incorporado a la discusión sobre el alcance de los controles realizados.








