Con la decisión prácticamente incorporada en los precios, la atención de los inversores se concentra ahora en las señales que pueda dar la Reserva Federal sobre los próximos pasos de su política monetaria. La principal incógnita es si el incremento será un ajuste puntual o si formará parte de un período más prolongado de endurecimiento.
Una política más restrictiva podría generar presión adicional sobre los rendimientos de los bonos del Tesoro y favorecer al dólar, mientras que una señal de que el ajuste será acotado podría moderar el impacto sobre las tasas de largo plazo.
Las expectativas entre las principales entidades financieras apuntan mayoritariamente hacia una suba en septiembre. De acuerdo con un relevamiento realizado hasta el 11 de septiembre, 16 de las 20 instituciones analizadas proyectaban un incremento de las tasas en la próxima reunión. Dentro de ese grupo, algunas estiman que el aumento acumulado durante 2026 podría llegar a 75 puntos básicos, mientras que otras calculan subas de 50 o 25 puntos básicos.
Entre quienes proyectan un ajuste acumulado de 75 puntos básicos se encuentran Bank of America, Deutsche Bank y RBC. Barclays, BNP Paribas y Citigroup contemplan un incremento de 50 puntos básicos, mientras que Goldman Sachs y JPMorgan redujeron sus estimaciones hasta una suba de 25 puntos básicos.
En el caso de estas dos últimas entidades, el cambio en las previsiones se produjo después de que la inflación de agosto resultara superior a lo esperado y de que el precio del petróleo volviera a subir. En sentido contrario, algunas instituciones todavía esperan que la Fed mantenga las tasas sin cambios en septiembre o proyectan recortes posteriores. Entre ellas, HSBC contempla una pausa en el corto plazo, mientras que Morgan Stanley y Oxford Economics ubican eventuales bajas recién en 2027. Jefferies, por su parte, proyecta una reducción de 25 puntos básicos para diciembre.
El cambio en las expectativas también se refleja en los mercados accionarios. Si bien los principales índices mantienen balances positivos en lo que va de 2026, las últimas semanas estuvieron marcadas por una corrección. El Nasdaq 100 acumula una suba del 14,9%, el S&P 500 avanza 11,2% y el Dow Jones registra un incremento del 8,4%.
En el último mes, sin embargo, el QQQ cayó 3,4%, el Dow Jones retrocedió 3% y el S&P 500 perdió 2,4%. La evolución estuvo acompañada por mayores rendimientos de los bonos del Tesoro y por el aumento del precio del petróleo, factores que volvieron a instalar preocupaciones vinculadas con la inflación y elevaron el costo de oportunidad de mantener posiciones en acciones.
El escenario no afecta de la misma manera a todos los sectores. Los semiconductores acumulan una ganancia del 65,4% durante 2026, mientras que las empresas dedicadas a la exploración y producción de petróleo y gas avanzan 58,2%. El sector energético registra una mejora del 47,4% y la tecnología, pese a la baja reciente, acumula una suba cercana al 28%.
En el otro extremo, las acciones financieras presentan un avance de apenas 3,3% en el año y el sector inmobiliario suma 5,7%. Los servicios públicos acumulan una caída del 3,1%, mientras que el consumo discrecional retrocede 6,6%. El sector industrial sube 9,3%, aunque sufrió una baja superior al 9% durante el último mes.
Desde el mercado financiero, distintos analistas coinciden en que una suba de 25 puntos básicos ya está ampliamente incorporada en las cotizaciones. Uno de ellos señaló que los datos recientes de empleo e inflación llevaron a los inversores a descontar casi con certeza ese movimiento y sostuvo que, pese al cambio en las expectativas de tasas durante el año, los principales índices continúan cerca de sus máximos.
Otro especialista consideró que una parte importante del ajuste ya fue anticipada por los precios y que, si la Fed concreta el incremento previsto, el impacto podría ser limitado. Su atención está puesta principalmente en la trayectoria de las tasas durante los próximos trimestres.
En materia de acciones, algunos analistas plantean una estrategia más selectiva frente al escenario de mayores tasas. Entre las alternativas mencionadas aparecen Google y Meta, mientras que también se destacan los semiconductores por su crecimiento y, en algunos casos, por presentar bajos niveles de endeudamiento y una fuerte generación de efectivo.
Para inversores con mayor tolerancia al riesgo, también fueron señaladas Oracle y Globant, después de las caídas registradas por sus acciones. La posibilidad de aprovechar retrocesos puntuales aparece así vinculada con una estrategia más acotada y selectiva.
La evolución futura de los mercados dependerá en buena medida de cuánto cambien las proyecciones de la Reserva Federal. En la reunión está prevista la publicación del denominado Dot Plot, el gráfico que reúne las expectativas de los integrantes del organismo sobre la trayectoria de las tasas. También se conocerán nuevas proyecciones sobre inflación, crecimiento y desempleo.
El anterior Dot Plot ubicaba la mediana de la tasa de fondos federales en 3,4% para fines de 2026 y en 3,1% para 2027. Si las nuevas proyecciones muestran varios incrementos adicionales, el mercado podría interpretarlo como una señal de mayor endurecimiento monetario. En cambio, si las estimaciones se ubican por debajo de lo que actualmente descuentan los futuros, el escenario podría ser recibido de manera diferente por los activos de riesgo.
Las probabilidades implícitas en el mercado también muestran expectativas de tasas más elevadas para los próximos años. Para diciembre, el rango de 4,00%-4,25% concentra una probabilidad del 49,7%, mientras que existe un 28,9% de posibilidades de que la tasa se ubique entre 4,25% y 4,50%.
De cara a marzo de 2027, el rango de 4,25%-4,50% aparece como el escenario con mayor probabilidad. Para junio y julio aumentan las posibilidades de una tasa ubicada entre 4,50% y 4,75%. También se contemplan, aunque con probabilidades menores, niveles cercanos al 5%.
Este desplazamiento de las expectativas implica que el mercado comenzó a incorporar un período de tasas elevadas más prolongado, en lugar de una única suba preventiva. Para las acciones, una trayectoria de este tipo podría incrementar la presión sobre las valuaciones, particularmente en compañías tecnológicas, de crecimiento y en aquellas más expuestas al costo del financiamiento.
Otro factor que genera atención es el precio del petróleo. Un economista especializado en mercados señaló que la probabilidad de una suba de tasas se ubica alrededor del 91% y vinculó el aumento de las expectativas con el avance del Brent en medio del conflicto en Medio Oriente. Según su análisis, las tasas más altas no solo afectan a los bonos de mayor plazo, sino también a las acciones cuyo valor depende en mayor medida de flujos de fondos futuros.
En ese contexto, algunos especialistas plantean diversificar la exposición sectorial. Entre las alternativas mencionadas aparecen los materiales, considerados relevantes tanto para el desarrollo de la inteligencia artificial como para la infraestructura energética de los próximos años.
La evolución estacional de Wall Street agrega otro elemento al escenario. Entre 1964 y 2024, septiembre fue el único mes del año con un rendimiento promedio negativo para el S&P 500, con una caída media del 0,7%. Además, el índice cerró con ganancias solamente en el 46% de esos años, el porcentaje más bajo del calendario.
Octubre muestra un rendimiento promedio positivo del 1%, aunque con una volatilidad elevada. Noviembre y diciembre presentan históricamente mejores registros, con avances medios del 1,6% y 1,2%, respectivamente. El primero terminó con saldo positivo en el 69% de los años analizados y diciembre lo hizo en el 70%.
Para algunos analistas, esta combinación de expectativas monetarias y estacionalidad podría traducirse en mayor volatilidad durante los próximos meses. También se señala que las elecciones de medio término en Estados Unidos serán otro elemento a considerar en el comportamiento del mercado.
Mientras tanto, la renta variable estadounidense todavía encuentra respaldo en los resultados corporativos. Distintos especialistas consideran que, mientras esa dinámica se mantenga, las acciones podrían contar con cierto respaldo frente a un escenario de tasas más altas.
El límite estaría dado por una eventual aceleración de los rendimientos de largo plazo. Una suba rápida de las tasas en un período corto podría aumentar la presión sobre las acciones, aunque los balances de algunas compañías, particularmente dentro del sector tecnológico, continúan mostrando niveles de endeudamiento y generación de caja que son considerados relevantes para atravesar períodos de mayor volatilidad.
Con este escenario, las recomendaciones de distintos analistas apuntan a mantener una exposición diversificada dentro del mercado estadounidense, con atención sobre la calidad de los balances, el nivel de deuda y la generación de efectivo. Para las posiciones en Cedear, el enfoque planteado es evitar decisiones generalizadas y priorizar una selección más específica de sectores y compañías.
La reunión de la Reserva Federal, por lo tanto, no tendrá como único dato relevante la decisión sobre la tasa de septiembre. El mercado también observará el nuevo Dot Plot y las proyecciones económicas para determinar hasta qué punto el organismo prevé mantener una política monetaria restrictiva durante 2026 y 2027.








