Para destacarlo, una alternativa es ubicarlo en un sitio elevado, visible y tranquilo. Así se pueden apreciar todas las figuras sin que el nacimiento interfiera con la circulación diaria.
Un mueble auxiliar, una mesa pequeña o una repisa del living pueden ser buenas opciones. Estos espacios permiten armar una composición propia y convertir el nacimiento de Jesús en uno de los protagonistas de la decoración navideña.
Además de elegir el lugar, conviene tener en cuenta algunos aspectos para proteger las figuras y mantener el pesebre en buenas condiciones durante toda la Navidad.
No hace falta recargarlo de adornos para que se destaque. Lo importante es reservarle un espacio propio y evitar que los elementos complementarios le quiten protagonismo.
De este modo, el pesebre puede convertirse en un rincón especial de la casa y conservar su significado religioso sin competir visualmente con los demás adornos.







