“Tenemos aprobado un crédito internacional por parte de la institución que lo otorga, pero el Gobierno nacional no lo aprueba”, afirmó Girard. Según explicó, el ministro de Economía, Luis Caputo, no respondió a los pedidos de financiamiento ni mantuvo reuniones para abordar la situación.
El titular de ARBA señaló que la provincia atraviesa un escenario económico complejo, marcado por la reducción de las transferencias nacionales y las dificultades para acceder a préstamos de organismos internacionales. En ese contexto, comparó la situación bonaerense con la de otras jurisdicciones y sostuvo que el Gobierno nacional ya autorizó 18 créditos para diez provincias, mientras que Buenos Aires no recibió aprobaciones similares.
“Es muy notorio si uno mira cómo se maneja con el resto de las provincias”, expresó el funcionario, quien atribuyó esa diferencia a una supuesta “animosidad y discriminación” contra la administración bonaerense. Además, acusó al Ejecutivo de aplicar una “asfixia financiera feroz” y vinculó el conflicto con el escenario electoral del próximo año.
Uno de los proyectos que, según Girard, permanece condicionado por la falta de autorización es la obra del río Salado, destinada a mejorar el drenaje y reducir las inundaciones en distintas zonas de la provincia. La preocupación adquiere relevancia ante las advertencias sobre la posible llegada del fenómeno climático conocido como “Súper Niño”.
El plan de intervención sobre el río está dividido en cinco etapas. Tres ya fueron ejecutadas por la administración bonaerense, otra permanece estancada bajo la supervisión del Gobierno nacional y la última está a cargo de la provincia. Para avanzar con esta fase final, la gestión de Kicillof solicitó un crédito internacional que, de acuerdo con Girard, ya cuenta con la aprobación de la entidad financiera, pero todavía necesita el aval del Ejecutivo nacional.
Durante sus declaraciones, el titular de ARBA también se refirió a la situación de las empresas bonaerenses y al diálogo que mantiene la provincia con la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA), otras federaciones y cámaras sectoriales. Según indicó, una de las principales preocupaciones del sector privado es el deterioro de la actividad económica y la caída de las ventas.
“Entendemos la situación. La salida es poner a crecer la economía”, sostuvo. En relación con los reclamos empresariales para reducir impuestos, explicó que las medidas de alivio tributario deben evaluarse teniendo en cuenta tanto la situación de cada sector como la capacidad de recaudación de la provincia y la necesidad de sostener los servicios públicos y las obras de infraestructura.
Girard advirtió que una reducción impositiva para una actividad en crisis podría generar pedidos similares de otras industrias y comprometer los ingresos provinciales. Desde su perspectiva, una caída generalizada de la recaudación limitaría los recursos disponibles para financiar políticas públicas y proyectos de inversión. Por eso, consideró que la recuperación económica es necesaria tanto para mejorar la situación de las empresas como para fortalecer las cuentas fiscales.
El funcionario también describió un panorama adverso para la producción. Según los datos que mencionó, la industria bonaerense registró una contracción de seis puntos porcentuales, la construcción cayó un 10% y el comercio mayorista y minorista retrocedió seis puntos. Advirtió que las nuevas bajas se producen sobre niveles de actividad que ya habían disminuido durante el año anterior.
“Estamos observando caídas sobre la caída del año pasado. En esos sectores, la actividad está peor que durante la pandemia. Incluso, la industria de la provincia tenía un mayor uso de su capacidad instalada en ese momento que en la actualidad”, afirmó.
A ese escenario sumó la pérdida de empresas. Girard estimó que Buenos Aires habría registrado una reducción de alrededor de 20.000 CUIT en los últimos años, un indicador que utilizó para ilustrar el deterioro del entramado productivo. “Hay una destrucción y una mortalidad de empresas que no se había visto”, sostuvo.
El titular de ARBA manifestó preocupación por la falta de señales claras de recuperación y consideró que la situación productiva resulta especialmente grave al compararla con la evolución de la última década. Sus declaraciones combinaron críticas al esquema de financiamiento nacional, reclamos por la continuidad de obras de infraestructura y advertencias sobre el impacto de la recesión en las empresas bonaerenses.








