El análisis detalla que, a pesar de que los promedios generales mostraron un aumento superior a la inflación, este crecimiento se debe principalmente a los ingresos más altos, mientras que los sectores de menores recursos y los trabajadores asalariados experimentaron una pérdida de su poder adquisitivo.
El ingreso total familiar promedio se sitúo en $2.588.582, lo que implica un incremento interanual del 35,9%, superando en 3,8 puntos porcentuales la inflación registrada en el IPCBA, que fue del 32,1%. Por otro lado, el ingreso per cápita familiar promedió los $1.361.905, con un aumento del 36,0%.
Sin embargo, el informe subraya que este aumento no ha sido equitativo. Si bien los ingresos totales evolucionaron favorablemente con respecto a la inflación, los salarios de tres de cada cuatro asalariados en la ciudad crecieron solamente un 31,0%, dejándolos por debajo del índice de precios.
Además, persiste una notable desigualdad geográfica en la CABA. Los hogares en la Zona Norte reportan ingresos per cápita que son 1,8 veces superiores a los de la Zona Sur. En la Zona Norte, el ingreso familiar promedio alcanzó los $3.113.613 (un aumento del 43,8%), mientras que en la Zona Sur, este promedio fue de $2.252.069 (incremento del 40,6%), y en el Centro, se ubicó en $2.501.132.
Este contexto revela una concentración de la riqueza alarmante; el 30% de los hogares con menores ingresos concentra apenas el 12,4% de los recursos totales, en contraste con el 53,2% que retiene el 30% superior.
El mercado laboral también muestra disparidades de género. Los hombres ganan un ingreso promedio de $1.716.432 en su ocupación principal, mientras que las mujeres perciben $1.421.252, lo que representa una brecha del 17,2%. Adicionalmente, se observa que los varones trabajan, en promedio, 40 horas semanales, frente a las 34 horas que promedian las mujeres.
La precariedad laboral es otra dimensión crítica, reflejada en la diferencia de ingresos entre asalariados. Aquellos que reciben descuentos jubilatorios registran un ingreso promedio de $1.677.090, contrastando con los $1.047.417 de quienes se desempeñan en la informalidad.
El informe indica que el 74,5% de los hogares porteños depende de ingresos laborales, mientras que un 38,7% recibe ingresos por jubilaciones o pensiones. El haber promedio de los jubilados alcanzó los $843.607, lo que representa un aumento interanual del 34,2%, superando levemente la inflación durante el periodo.
En un entorno donde las transferencias estatales no vinculadas a jubilaciones también han crecido por debajo de la inflación, el acceso a financiamiento se ha vuelto habitual: el 48,8% de los hogares tomó préstamos (incluido el uso de tarjetas de crédito), y un 35,5% debió recurrir a sus ahorros para enfrentar sus gastos en el trimestre.








