Según datos de la Administración General de Aduanas de China, el país importó 1,53 millones de toneladas de carne bovina entre enero y junio, lo que representa un incremento interanual del 17,5%. Ese volumen supera el ritmo previsto por el sistema de cuotas de salvaguardia establecido por Beijing, cuyo límite anual fue fijado este año en 2,69 millones de toneladas, por debajo de las 2,80 millones autorizadas en 2025.
Un informe del sector indicó que, tras un comienzo de año con una elevada demanda, las compras por parte de importadores chinos se desaceleraron entre marzo y mayo. Sin embargo, durante junio volvieron a crecer y alcanzaron las 246.000 toneladas, un 19% más que el mes anterior.
El mismo análisis advierte que aún resta determinar si este repunte marca el inicio de una nueva etapa de mayor demanda o si responde al inminente agotamiento de los cupos asignados a algunos de los principales países exportadores.
En ese contexto, el informe plantea que la diferencia entre el volumen ya importado y el límite anual habilitado abre dos posibles escenarios para el segundo semestre: una fuerte desaceleración de las compras externas o una utilización anticipada de la cuota general, situación que podría generar menor oferta disponible, una suba de precios y eventuales modificaciones en las condiciones comerciales.
Brasil y Australia aparecen entre los países con mayor utilización de sus cupos. Australia ya completó las 205.000 toneladas asignadas para 2026, mientras que Brasil, con un límite de 1.106.000 toneladas, había utilizado 872.214 toneladas al cierre del primer semestre, equivalente al 80% del total autorizado. Frente a ese avance, las autoridades chinas emitieron una advertencia sobre el inminente agotamiento del cupo brasileño.
La situación de Argentina es diferente. Con un cupo anual de 511.000 toneladas, las exportaciones hacia China alcanzaron las 239.500 toneladas durante el primer semestre, un 12% más que en igual período de 2025, manteniendo un margen importante dentro del volumen autorizado.
Por su parte, Uruguay, Nueva Zelanda y Estados Unidos registran un menor nivel de utilización de sus respectivas cuotas. En el caso de Estados Unidos, los envíos hacia el mercado chino resultaron prácticamente nulos.
El informe señala que la estrategia argentina difiere de la aplicada por Brasil y Australia. Mientras esos países aceleraron sus exportaciones para aprovechar al máximo sus cupos, Argentina mantuvo un ritmo más moderado, con la expectativa de que el agotamiento anticipado de las cuotas de sus competidores genere mejores condiciones comerciales y una mejora en los precios durante la segunda mitad del año.
En paralelo, varios establecimientos brasileños comenzaron a reducir o suspender la producción destinada a China para evitar que nuevos embarques queden alcanzados por aranceles de hasta el 67%. Esa situación podría dejar un mayor espacio para otros proveedores con disponibilidad de cupo, entre ellos Argentina.








