San Lorenzo, a medida que pasaban los minutos, se limitó a ordenar sus líneas y a generar contragolpes, pero carecía de la efectividad necesaria para lastimar. La situación se complicó aún más tras la expulsión de Manuel Insaurralde, lo que limitó sus opciones en el segundo tiempo. Las decisiones tácticas del entrenador Rubén Darío Insua también generaron controversia, especialmente la salida de Facundo Farías.
Desde el comienzo, Boca mostró un mejor control del balón, con una circulación fluida gracias a la dirección de Paredes. Aunque generó numerosas oportunidades, la falta de eficacia en los últimos metros impidió que el marcador se abriese antes. Aun así, San Lorenzo plantó una defensa robusta, compuesta por tres centrales, liderada por Guzmán Corujo, que respondió con firmeza ante los embates xeneizes.
Las mejores ocasiones para el equipo visitante llegaron a través de Santiago Ascacibar, quien pese a sus intentos, no logró concretar con la precisión habitual. La más clara fue un remate que se fue por encima del travesaño tras un centro de Lautaro Blanco. Miguel Merentiel también tuvo su oportunidad, aunque su intento se topó con una intervención del arquero rival.
San Lorenzo, por su parte, enfrentó complicaciones en los laterales, donde los extremos de Boca lograron en muchos momentos desbordar con facilidad. El esquema defensivo del Ciclón, pensado para contener y contraatacar, mostraba limitaciones a la hora de ofender. Las pocas llegadas al arco de Álvaro Montero no preocupaban, siendo un tiro aislado el único en la primera media hora de juego.
El partido dio un giro crucial a los 32 minutos, cuando Insaurralde, al intentar frenar a Ascacibar, recibió una tarjeta roja. Aunque la falta previa también mereció ser sancionada, la incidencia marcó el inicio de una etapa difícil para San Lorenzo, que buscó recomponer su formación tras la expulsión, pero los cambios no lograron equilibrar el juego.
Boca, a pesar de perder una oportunidad clara con Merentiel, mantuvo el control del encuentro y, con el ingreso de nuevos jugadores en San Lorenzo, encontró el momento preciso para ampliar la ventaja. Un gran desborde de Lautaro Blanco culminó en un centro preciso que Merentiel supo capitalizar.
Con este gol, el equipo de Boca dejó a San Lorenzo en una posición complicada. Aunque el entrenador del Ciclón intentó modificar su abordaje incorporando más creatividad, la lluvia y el descontrol en el medio campo atenuaron cualquier efecto.
Boca siguió buscando el tercer gol en una jornada donde el juego era sombrío y el ambiente tenso. Finalmente, tras un encuentro donde San Lorenzo recibió silbidos al terminar el partido, el equipo local se alzó con una victoria importante en uno de los clásicos más esperados.








