Desde Cerdeña, Ramírez nos comentó sobre su estado previo al combate y la tranquilidad con la que afronta esta oportunidad, la cual considera fundamental para su futuro en el boxeo. “Este combate es una puerta muy grande para mi carrera”, afirmó el boxeador, quien subrayó que ha atravesado diversas etapas antes de llegar a esta importante pelea, destacando el respaldo de su equipo en cada decisión que ha tomado.
Ramírez, quien entrena desde los 13 años y comenzó a pelear a los 15, reveló que su acercamiento al boxeo fue gracias a su padre. Proviene de una familia numerosa, con 14 hermanos, y uno de ellos ha conseguido un título mundial.
El argentino enfrentará a Cogasso por el cinturón Bridger y expresó que cuenta con el apoyo de compatriotas en Italia, lo que contribuye a su confianza de cara al combate. Cuando se le consultó si se considera favorito, respondió que sí, señalando: “Estamos tranquilos aparte”.
La pelea será transmitida por Telefe, lo que permitirá que su familia y los fanáticos en Argentina sigan el encuentro. Ramírez se mostró decidido a obtener un triunfo que represente un motivo de orgullo para su país y su familia.
Además, vinculó esta oportunidad con su experiencia reciente en Arabia Saudita, donde aceptó una propuesta para combatir en la categoría de peso pesado, aunque su división habitual es la crucero, que tiene un límite cercano a los 90,7 kilos.
Una vez detalló que un promotor le ofreció la posibilidad de pelear en Arabia, evaluando junto a su equipo esta opción antes de aceptar. Ramírez explicó que su peso suele no superar los 92 kilos, mientras que en la categoría pesada competía contra rivales que oscilaban entre 120 y 125 kilos, llegando a enfrentar diferencias de entre 24 y 30 kilos.
“Decidimos con el equipo darle para adelante”, remarcó, considerando que esta fue una gran oportunidad para su carrera. Luego, aseguró que lograron cumplir con el plan previsto en Arabia Saudita: “Hicimos las cosas bien y nos fue bien”, aunque no ofreció detalles sobre su oponente, la fecha o el resultado de esa pelea.
La carrera de Ramírez ha estado acompañada por diversas responsabilidades laborales. Desde los 13 años trabajó junto a su padre y hermanos, comenzando como changador en el mercado frutihortícola de Lanús. “Ahí es donde arrancó todo”, recordó sobre su experiencia en el mercado, que formó parte integral de su rutina en los años de su adolescencia y que coexistía con sus entrenamientos de boxeo.
En algún momento, el púgil evaluó dejar el boxeo debido a sus compromisos laborales, trabajando en el mercado y también como chofer de Uber, hasta que uno de sus hermanos lo ayudó a acceder a un trabajo en la recolección de residuos en la Ciudad de Buenos Aires.
Ramírez mostró su agradecimiento hacia el gremio de camioneros, que ha respaldado su trayectoria, aliviando parte de las exigencias que enfrentaba para laborar y entrenar. No obstante, no reveló el alcance de esta asistencia.
Durante las semanas previas a sus combates, el boxeador entrena dos veces al día, comenzando sus jornadas a las siete de la mañana. En el lapso anterior a su primer entrenamiento, lleva a una de sus hijas al colegio. Tras el entrenamiento matutino, regresa a casa para desayunar y luego cumple su segundo turno por la tarde y noche. Ramírez, quien tiene dos hijos, afirmó que ellos son su principal motivación para seguir compitiendo. “Yo peleo por mi familia siempre”, concluyó, expresando su deseo de llevarles alegría con un triunfo en Italia.








