La reunión se realizará en las oficinas de Bessent, en el hotel The Omni Grove Park Inn. Caputo estará acompañado por el secretario de Política Económica, José Luis Daza, y por el presidente y el vicepresidente del Banco Central, Santiago Bausili y Vladimir Werning.
Para el Gobierno argentino, el encuentro representa una oportunidad para conocer los próximos pasos de la administración republicana, especialmente frente a las elecciones de medio término que se celebrarán en Estados Unidos. En ese escenario, la Casa Rosada sigue de cerca la posibilidad de que un eventual resultado adverso para Trump en noviembre pueda modificar el nivel de cooperación política entre Washington y Buenos Aires.
Bessent es una de las figuras centrales en el vínculo entre Trump y Javier Milei y tuvo un papel importante en el respaldo de Estados Unidos al programa económico argentino. También intervino en cuestiones vinculadas con el Fondo Monetario Internacional.
El respaldo de la administración estadounidense hacia el Gobierno argentino también quedó expuesto durante la cena oficial del foro. Caputo fue ubicado en la mesa principal junto a representantes de Italia, Francia, Japón y Polonia, en una señal de relevancia dentro de la cumbre.
Durante el encuentro internacional, el ministro de Economía participó además de una sesión dedicada al crecimiento, una de las prioridades establecidas por la presidencia estadounidense del G20. En ese ámbito, la delegación argentina destacó la importancia de la estabilidad macroeconómica, el equilibrio fiscal y la inversión privada como condiciones para sostener el crecimiento.
Caputo sostuvo que la Argentina tendrá por primera vez en 16 años un crecimiento del producto per cápita y destacó el escenario de superávit fiscal y de cuenta corriente.
En paralelo, el ministro mantuvo una reunión con Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, en la que analizaron la situación económica argentina y los avances del programa implementado por el Gobierno.
El encuentro con Bessent se producirá así en un contexto en el que la Casa Rosada busca consolidar el respaldo político de Washington y mantener el vínculo construido entre Milei y Trump, mientras sigue de cerca el escenario electoral estadounidense y sus posibles efectos sobre la relación bilateral.








