La artista explicó que cada sesión de pilates dura una hora y media y se lleva a cabo tres veces por semana, lo que añade un total de cinco días de actividad física con tres clases de pilates y dos de ballet. Este programa fue diseñado específicamente para su regreso a los conciertos, por lo que no se trata de un consejo general de entrenamiento.
El pilates ayuda a desarrollar la estabilidad, el control corporal, la postura y la fuerza, mientras que el ballet requiere coordinación, movilidad, equilibrio y precisión en los movimientos.
Esta rutina es parte de un proceso más extenso, ya que en 2022, Dion compartió que le habían diagnosticado síndrome de la persona rígida, un trastorno neurológico poco común que provoca rigidez muscular y espasmos dolorosos. Su recuperación ha incluido fisioterapia, terapia vocal, inmunoterapia y diversos medicamentos, además del ejercicio físico.
El objetivo de todo este trabajo se centra en recuperar las habilidades necesarias para ofrecer espectáculos completos. El 12 de septiembre, la cantante volvió a realizar un concierto en Francia tras años sin ofrecer un show completo.
Por lo tanto, su preparación física no responde a una simple rutina para mantenerse en forma. Tanto el pilates como el ballet han sido incorporados como parte del esfuerzo para recuperar fuerza, movilidad y control en sus movimientos, especialmente para cumplir con las exigencias del escenario.
Dion organiza su semana de manera sencilla: tres días de pilates de 90 minutos y dos de ballet, lo que suma cuatro horas y media semanales solo en pilates, sin contar las clases de danza y el resto de su régimen de preparación.
No obstante, su regreso también implica un intenso trabajo vocal y médico. La artista mencionó que ha atravesado un prolongado proceso para recuperar capacidades físicas que antes consideraba naturales, y que sigue colaborando con profesionales en su camino.








